Esta semana que concluyó, el gobernador Américo Villarreal regresó a la vida pública después de varios días de ausencia, justo en medio de rumores y especulaciones que crecieron a nivel nacional tras el escándalo político en Sinaloa y las supuestas declaraciones de “La Borrega”, exalcalde de Matamoros.
Y como era de esperarse, uno de los primeros temas que le cuestionaron fue el supuesto retiro de su visa estadounidense. La respuesta del mandatario fue clara y tranquila, negó que exista algún problema y aseguró que recientemente ha asistido a distintos eventos en Estados Unidos sin ningún inconveniente. Con ello buscó poner fin a los trascendidos y comentarios que circularon con fuerza en los últimos días.
Más allá de la polémica mediática, el gobernador retomó su agenda pública prácticamente al mismo ritmo de siempre. Encabezó encuentros con enfermeras y enfermeros, empresarios, maestros y distintos sectores sociales, además de participar en un evento que llamó la atención a nivel nacional frente a las costas de Matamoros.
Se trató del hundimiento controlado del ex buque ARM Onjuku, que ahora forma parte del Sistema Artificial Arrecifal de Tamaulipas, ceremonia encabezada de manera virtual por la presidenta Claudia Sheinbaum y en la que participaron autoridades de Marina, Semarnat y el propio mandatario tamaulipeco por lo que el proyecto recibió mención especial en la conferencia mañanera presidencial.
Días después, ya en la Ciudad de México, Américo Villarreal volvió a aparecer junto a la presidenta y el resto de los gobernadores del país para revisar los avances del programa IMSS-Bienestar, uno de los proyectos más importantes del actual gobierno federal en materia de salud.
Así que, guste o no, la realidad es que el mandatario siguió operando y cumpliendo agenda pese al ruido político y los escándalos mediáticos.
Hechos que, en política, pesan más que los rumores.
Que Dios los bendiga, gracias. Leo sus comentarios en mis redes sociales…