123 naciones aceptan que sus ciudadanos tengan más de un pasaporte o nacionalidad sin perder la de origen. Ejemplos: México, EE.UU., Canadá, Australia, Francia e Italia. 70 países exigen la renuncia a la nacionalidad previa o no la reconocen: Japón, Singapur, China, India y Andorra. Las reglas varían si se obtiene por nacimiento o por naturalización.

Tener doble o múltiple nacionalidad permite disfrutar de derechos civiles, políticos y sociales en dos o más países al mismo tiempo. Libertad de residencia y empleo: Puedes vivir, estudiar y trabajar legalmente en los países de tu nacionalidad sin solicitar visas, permiso de trabajo o residencia temporal. Facilidad de viaje: Derecho a solicitar pasaporte de cada nación lo que simplifica cruces fronterizos y amplía la movilidad internacional, sin restricciones de estancia.

Derechos políticos: Ejercer el voto en elecciones de cada país y postularse a cargos públicos o participar en jurados según las leyes locales. Propiedad inmobiliaria: Comprar bienes raíces y tierras en cualquiera de los países sin permisos que se imponen a extranjeros (zonas costeras o fronterizas) Acceso a salud y educación: Derecho a servicios públicos de salud, seguridad social y educación en igualdad de condiciones que los ciudadanos locales.

Protección consular: Recibir asistencia y protección diplomática de cualquiera de tus patrias al encontrarte en el extranjero. Transmisión generacional: Heredar esta condición a los hijos facilitando su futuro, dándoles opciones por crisis económicas o políticas.

La presidente Sheinbaum defiende que quienes aspiren a la Presidencia de México o a una gubernatura deben contar exclusivamente con la nacionalidad mexicana. Argumentos: Lealtad y defensa exclusiva: Sostiene que presidentes o gobernadores deben tener «una sola bandera, una patria, un pueblo a quien defender», asegurando que no se puede servir a dos naciones al mismo tiempo. Compromisos con otro Estado: Al adquirir otra nacionalidad se contraen vínculos jurídicos y compromisos de lealtad conforme a las reglas de cada país.

No afecta a la ciudadanía. La medida no elimina ni prohíbe la doble nacionalidad para los mexicanos en el extranjero o ciudadanos comunes, sino que establece un requisito de exclusividad para cargos públicos del más alto nivel ejecutivo.

Si el amor a la patria se genera por “una sola bandera”, desde siempre tendríamos gobiernos leales a los mexicanos. Limitar a la nacionalidad mexicana por “papel” no cambia la actitud de traición. Bastó una declaración de Cabeza de Vaca para que el segundo piso de la 4T se cimbrara.