“Las elecciones no se ganan, las elecciones se pierden…”
Frase popular
Hace pocos días -una disculpa por escribir estas líneas a toro pasado pero el tema conserva plenamente vigencia- el Instituto Nacional Electoral dio a conocer que en el proceso del 2027 manejará un universo de alrededor de 800 mil consultas para tratar de detectar en los candidatos que en esos comicios participen, posibles vínculos con la delincuencia.
Resulta obvio que ni los dioses del Olimpo, si existieran, podrían sacar adelante esa cifra descomunal en el tiempo que la ley les asignó, por lo que el mismo INE también dio a conocer que en esa tarea coadyuvarán organismos como la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, el Centro Nacional de Inteligencia, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y la Fiscalía General de la República (FGR). ¿Se oye bien, verdad?
Pero algo no cuadra en todo ésto.
Desde su parto, los resultados de esta revisión serán mantenidos en una secrecía digna de un asunto de Estado. Sólo los partidos tendrán esa información y la manejarán a su libre albedrío, conforme a sus intereses o si las hubiera, complicidades.
“Tenemos que garantizar esa secrecía de la información para que no se maneje en términos negativos políticamente”, subrayó Guadalupe Taddei, presidenta del INE.
Permítame una expresión teológica: Válgame Dios.
Las preguntas caen en cascada.
¿Negativos políticamente? ¿No es el objetivo de esa revisión evitar que lleguen malandrines a buscar el voto? ¿No es impedir que los ciudadanos sean engañados por los partidos? ¿Por qué dejar en manos de esos clanes la decisión de separar o mantener a los malvivientes de la posibilidad de gobernar o ser parte de un gobierno?
¿Por qué debe esperar el votante hasta sufrir un daño para enterarse de lo que deberían saber de antemano?
¿Para qué demonios le sirve al ciudadano todo ese circo de nombres y autoridades si de filtro contra la delincuencia sólo tendrá el aspecto?
Sí, como reza un viejo dicho: Servirá para nada, para nada y para pura… lo dejó a su respetable imaginación…
UAT Y LAS BUENAS NOTICIAS
Ayer me encontré con una buena noticia. Para muchos, excelente.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas pondrá en marcha una escuela preparatoria en Tampico, que iniciará sus actividades en unos días más. El 17 de este mes para ser exacto.
Para quien ésto escribe tiene un valor especial, porque pertenezco a la legión de estudiantes que tuvimos que pagar escuelas particulares de nivel medio superior para llegar a las aulas de la UAT, espacios que también muchos no llegaron a conocer por las onerosas mensualidades que significaba -imagino que siguen siendo aún- cursar esos estudios en una “prepa” privada. Ahora, a cortísimo plazo, la máxima casa de estudios tamaulipeca abrirá en el puerto jaibo una nueva puerta accesible para quienes sueñan con ser profesionales universitarios.
Bien por nuestra Alma Mater y por su Rector Dámaso Anaya, por ofrecer un escalón de ascenso a esas generaciones de jóvenes. Eso es en los hechos sembrar vidas útiles para el futuro, no clichés políticos electoreros…
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