El festejo del Día del Padre organizado por el Ayuntamiento de Llera terminó generando más polémica que celebración.
Lo que originalmente fue anunciado como un evento familiar incluyó lucha libre, regalos y la presentación de una influencer victorense que realizó bailes sensuales y convivió con los asistentes sobre un ring instalado en plena plaza pública.
Los videos se hicieron virales en redes sociales.
Y aunque hubo quienes tomaron el asunto con humor y aseguraron que se trató simplemente de una forma distinta de festejar a los papás, también hubo familias que expresaron su molestia porque acudieron acompañadas de sus hijos a un evento que supuestamente era familiar y terminaron encontrándose con un espectáculo que claramente no lo era.
Pero aquí el debate no está en lo que hizo la influencer. Ella fue contratada para eso; fue e hizo su trabajo. La verdadera discusión está en quién tomó la decisión de incluir ese espectáculo dentro de una celebración familiar organizada por una autoridad municipal.
Porque no tendríamos por qué estar recordándoles que para gobernar también se requiere tener criterio.
No se trata de satanizar el entretenimiento ni de escandalizarse por un espectáculo para adultos. Cada quien es libre de asistir al tipo de evento que prefiera. El problema fue el contexto en el que se dio.
Porque una cosa es un espectáculo para adultos y otra muy distinta una celebración pública promovida como un evento familiar, donde acuden madres, padres e hijos.
Por eso les digo que los partidos deberán estar muy atentos a la hora de elegir a sus candidatos.
El alcalde Moisés Borjón, elegido bajo la alianza PAN-PRI, ya no podrá reelegirse, pero eso no significa que este tipo de episodios no tengan consecuencias políticas. La imagen pública pesa mucho y los errores de criterio terminan impactando no sólo a quien gobierna, sino también al grupo político y Acción Nacional históricamente ha defendido una imagen más conservadora en temas de familia y valores.
Los políticos no solamente son juzgados por las obras que realizan o por los servicios que prestan. También por su criterio, por sus prioridades y por los mensajes que envían desde el poder.
Y la pregunta que deja este episodio no es si el espectáculo fue bueno o malo, porque de que los papás lo disfrutaron, eso que ni qué. La pregunta es si era el lugar y el momento adecuado.
Porque conforme se acerquen las elecciones, los ciudadanos tendrán que elegir no solamente a quienes prometen gobernar, sino a quienes demuestran tener la capacidad y el criterio para hacerlo.
O al menos esa es la idea, ¿no lo cree?
Que Dios los bendiga, gracias. Leo sus comentarios en mis redes sociales…