El Instituto Nacional Electoral (INE) decidió que el menú político mexicano aún tenía espacio para un par de platillos más. Así que aprobó el registro de dos nuevos partidos nacionales: Partido PAZ y Somos México, los cuales podrán competir en las elecciones federales de 2027.

El primero, impulsado por Hugo Éric Flores. El segundo, integrado por viejos conocidos de la política nacional: exdirigentes del PAN, PRI y PRD, además de personajes ligados a la llamada Marea Rosa. A partir del 1 de julio de 2026 ambos comenzarán a recibir financiamiento público y acceso a radio y televisión. Es decir, desde ya empezaremos a pagarles la campaña… aunque todavía no nos convenzan de por qué existen.

Porque la pregunta no es cuántos partidos necesita México. La verdadera pregunta es: ¿cuántos más hacen falta para seguir obteniendo los mismos resultados?
Cada elección nos venden la esperanza en un nuevo color, un nuevo logotipo y un nuevo eslogan, pero al final los ciudadanos terminan descubriendo que, detrás del empaque, muchas veces vienen los mismos personajes de siempre.

México no está en crisis por falta de partidos políticos. Está en crisis por la escasez de servidores públicos con honestidad, preparación y verdadera vocación de servicio. No necesitamos fabricar más franquicias electorales; necesitamos líderes capaces de administrar con transparencia el dinero que no es suyo, sino de los ciudadanos.

Porque los héroes no aparecen en la boleta electoral. Se construyen con trabajo, congruencia y resultados. Y los villanos… esos también los hemos permitido crecer con nuestro voto, nuestra indiferencia y nuestra corta memoria.

Que haya dos partidos más no significa que haya dos opciones más. Eso tendrán que demostrarlo con hechos, no con spots pagados por los contribuyentes.

Por cierto PRI, PES Y MORENA….AQUÍ LA PRUEBA DE LA NO DIFERENCIA.

Patricia Chío y el gobierno del espectáculo.(Tanto que criticaron a Noé)

Hay gobiernos que prefieren resolver problemas. Otros prefieren organizar eventos. Y luego está el de Patricia Chío de la Garza, donde parece que la prioridad es que nunca falte música, baile, porras y una buena fotografía para las redes sociales.

Mientras en colonias y comunidades siguen acumulándose reclamos por servicios públicos, calles deterioradas y demandas ciudadanas sin respuesta, el Ayuntamiento parece convencido de que la mejor estrategia es cambiar la agenda pública por una agenda de entretenimiento.

Un día hay fiesta. Al siguiente, un baile popular. Después llegan los festejos con temática mundialista, las pantallas gigantes, los concursos y la lluvia de publicaciones oficiales celebrando el ambiente festivo, como si el ánimo bastara para tapar las carencias.

Porque en El Mante parece que todo se resuelve con un escenario y un equipo de sonido.
La pregunta inevitable es: ¿quién gobierna mientras dura el espectáculo?
La política no consiste en acumular aplausos frente a un templete.

Consiste en atender drenajes, garantizar agua, mejorar la seguridad, mantener calles transitables y responder cuando un ciudadano toca la puerta del gobierno.
Las fiestas terminan cuando se apagan las bocinas. Los problemas siguen ahí al día siguiente.

Lo preocupante no es que existan actividades culturales o recreativas. Eso siempre será positivo. Lo preocupante es cuando comienzan a convertirse en la principal carta de presentación de un gobierno que debería ser recordado por resultados y no por la cantidad de eventos organizados.

Porque gobernar no es producir entretenimiento.
Gobernar implica tomar decisiones difíciles, enfrentar críticas, recorrer colonias sin cámaras y resolver conflictos aunque no den “likes”.
Cada peso invertido en propaganda o espectáculos inevitablemente genera una pregunta entre la ciudadanía: ¿esa misma energía se está destinando a resolver los problemas cotidianos?
La administración municipal parece apostar a que la percepción gane la batalla contra la realidad. Que las fotografías de plazas llenas oculten las quejas vecinales. Que el baile haga olvidar el bache.

Que el Mundial distraiga del agua que no llega.
Pero la política tiene memoria.
Los ciudadanos disfrutan una fiesta durante unas horas; los servicios públicos los padecen o los agradecen todos los días.

Y cuando llegue el momento de pedir nuevamente el voto, difícilmente bastará recordar cuántos eventos hubo o cuántas selfies se publicaron….Se los dejo de tarea.

La pregunta será mucho más sencilla:
¿Después de tanto espectáculo… qué cambió realmente para los mantenses?…..Se los dejo de tarea.

Dámaso Anaya destaca que la mayor fortaleza de la UAT es el compromiso y vocación de su planta docente

En una Asamblea Universitaria Solemne, el rector Dámaso Anaya Alvarado encabezó el reconocimiento a 215 docentes de la Universidad Autónoma de Tamaulipas por su trayectoria de entre 15 y 45 años de servicio. Durante la ceremonia, afirmó que la verdadera fortaleza de la UAT radica en sus maestros, quienes con su vocación han transformado la vida de miles de estudiantes.

Además, destacó que este homenaje fortalece la unidad institucional y reconoce el compromiso del personal académico. En el evento, el rector también recibió un reconocimiento especial por sus 35 años de trayectoria docente.