Nadie ha muerto asfixiado por tragarse su orgullo…”

ANÓNIMO

 

Una de cal por las que van de arena, asienta un viejo dicho popular.

Esta cita coloquial se da en referencia a que entre un mar de errores siempre existe algo positivo. O por lo menos algo menos malo.

Es el caso hoy del gobernador de Nuevo León, Samuel García, quien ayer conjuró una virtual asonada política y social que se le venía encima, impulsada por las entidades vecinas y con resonancia nacional, que amenazaba en diversos rubros al Estado del que es mandatario, derivada de la imposición unilateral de un “Pase Turístico” para vehículos no nuevoleoneses que ingresaran a esa geografía por motivos, como lo señala el documento hoy cancelado, de esparcimiento.

No exagero al utilizar el verbo amenazar ni tampoco descubro el hilo negro.

Monterrey y su zona conurbada han sido, son y con seguridad seguirán siendo, un filón de oro para la economía regia. Sólo sus vecinos Tamaulipas y Coahuila le representan una derrama financiera de decenas de miles de millones de pesos al año en materia comercial y de servicios. Si a esos dos aspectos se suma el industrial, las cifras son de locura.

Imponer lo que en la percepción de este servidor es una caricatura de una “visa” estatal, sería como apretarle el cuello a una gallina que produce huevos de oro. En forma paradójica, los primeros que se hubieran rebelado ante esa disposición hubieran sido a corto plazo los propios residentes de Nuevo León, ante las potenciales pérdidas que les significaría condicionar sus ventas a un burocratismo producto de una ocurrencia.

La sangre no llegó al río y se frenó ese disparate, que por lo menos deja como algo favorable a Samuel.

Con esa cancelación demostró que dentro de su evidente inmadurez política, aún le quedan dosis suficientes de sentido común.

Algo es algo…

 

EL EJEMPLO DE BARTOLO

En la década de los 80 del siglo pasado, la Universidad Autónoma de Tamaulipas luchaba por brillar en el campo académico. En los hechos, sólo una figura tenía luz propia, el Doctor en Derecho Bartolo Pablo Rodríguez Cepeda, quien es recordado por sus aportaciones pedagógicas al otorgarle nuestra Alma Mater su nombre al auditorio de la Facultad de esa rama en Ciudad Victoria. Era para la comunidad uateña su “sanctosanctorum” educativo. No había más y a él le correspondió clavar la primera pica de ese desarrollo.

Hoy la evolución de la UAT muestra en ese terreno un rostro abismalmente diferente. En el presente la casa de estudios participa con resultados relevantes en simposiums, eventos de primer nivel en la investigación y tareas similares. Precisamente acaba de dar otra muestra de este avance, con el alumno Christopher Jeremy Arriaga Rodríguez, estudiante de la carrera de Ingeniero en Electrónica de la Unidad Académica Multidisciplinaria Reynosa-Rodhe, quien obtuvo la medalla de Plata en el World Invention Competition and Exhibition celebrado en Malasia.

No es un premio trivial. Christopher Jeremy destacó en la categoría de Física Aplicada e Ingeniería, donde un jurado internacional evaluó su propuesta como uno de los mejores desarrollos tecnológicos del año a nivel mundial, lo que demuestra que los logros en la calidad educativa en la UAT no son casualidades ni flor de un día, sino el producto de un programa específico. Bien por la institución y por nuestro Estado…

 

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