Los malos ejemplos cunden, se hacen costumbre o ley, y para todos se debe entender que son obligaciones oficiales: por eso México está como está.
Vamos al grano: la gente, en una cantidad bastante considerable, está sumamente molesta porque hay quien debe muchos miles de pesos a la Comisión Federal de Electricidad -CFE- en esa huelga de pagos absurda que iniciaron hace ya mucho tiempo, principalmente en el sureste mexicano, y ahora, el virtual presidente de México para el período 2019-2025 ha dicho que se aplicará una condonación, pero con fecha de julio, a manera de que ya no se deban esos miles de millones a la paraestatal.
¿Qué lindo individuo!
Aquí hemos leído casos como el de una empleada de Educación que le llegó su recibo por más de 3 mil pesos, y no tiene forma de cubrirlo, a lo que recibió la respuesta esperada: “paga o te cortamos la luz”.
Entonces, ¿Por qué condonan los adeudos? ¿De qué sirve apoyar a México siendo cumplidos en el pago de obligaciones?
Ya el desorden lo impuso el alcalde Oscar Almaraz al condonar los recargos del impuesto predial a los que no pagaron a tiempo, por falta de dinero o ganas, por tramposos o porque realmente no tenían.
Personalmente, suponemos que quien tiene una casa sabe que tiene que pagar, y si es precavido, puede ir juntando el dinero durante el año para poder cumplir sus obligaciones, porque muchos son personas que no dejan de tener su cena de navidad y quinceañeras, sus carnes asadas cuando juega la selección; que no vengan con que no pueden pagar un predial.
Igual sucede en Comapa: condonan recargos.
En la Ciudad de México hasta los premian: rifan un automóvil entre los morosos que se ponen al corriente.
Y entonces, los mexicanos que queremos que nuestro gobierno tenga recursos, que no le falta dinero para obras, ¿Dónde quedamos? ¿Es justo que el alcalde condone moratorios a quienes no asumen sus responsabilidades?
Grave, muy grave desde nuestra óptica, porque seguimos, para los milenials que creen que tendremos un gobierno nuevo y de costumbres distintas, fungiendo como autoridad paternalista que le da todo a los pobrecitos mexicanos que no quieren trabajar ni hacer esfuerzos, que les facilita su manutención a través de programas que solo son para sacar dinero y nada tienen que aportar al sector productivo ni a ningún otro.
Los gobiernos paternalistas han sumido a México en el agujero en que nos encontramos, y ahora, sin tomar posesión aún, López Obrador asume una postura como la que tenemos en Victoria: para evitar estallidos sociales, no importa que nos cueste.
También, la autoridad aquí no ha querido meter en cintura a los que tienen automóviles sin legalizar -ONAPPAFA, UCD y más- y les permite circular violando leyes federales, estatales y municipales, también, bajo el argumento de que meterlos en cintura puede causar caos social, porque son muchos los infractores.
Entonces, ¿para qué demonios están las leyes?
Con estas acciones nos están invitando a no pagar derechos o impuestos, que al fin que nos van a condonar la deuda. Los afectados serán los programas que pretenda Xico instrumentar, porque, acostumbrados a que la autoridad laxa y complaciente no cobra, no pagaremos más predial y otros derechos tributarios. Al fin que no pasa nada.
Y menos, cuando vienen acciones similares del que será Gobierno Federal a partir de diciembre próximo, y que amenaza con ser igual o más paternalista que los que hoy padecemos y que han metido a nuestra orgullosa nación en un tremendo agujero del que, difícilmente saldremos, menos con esas actitudes que en nada ayudan y discriminan al que cumple, al que se ocupa de sus obligaciones, y benefician a los haraganes.
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