Su nombre es Marcela Unda. Y La chica es, sin lugar a dudas, un auténtico bombón.
Pero…¿ese es el atributo necesario para ubicarse como candidata a una diputación federal, como lo es ahora en el nombre de MORENA?
Si usted no la ha visto, personalmente, en fotografía o en video, no deje de hacerlo. Deleitará la pupila varonil o despertará quizás la envidia femenina, pero por desgracia también dejará en quien la observe una amarga percepción.
Me refiero al evidente valegorrismo del partido Movimiento de Regeneración Nacional en lo que toca a ofrecerle al ciudadano en sus representantes, una trayectoria solvente en experiencia política, administrativa o jurídica, sumamente importante cuando la delicada responsabilidad de un puesto de esa naturaleza es precisamente legislar. En palabras llanas, hacer, reformar o derogar leyes.
No tengo nada personal contra la –por su físico– espléndida candidata y confieso que no me causa escozor ni me inquieta que pueda triunfar en esta contienda electoral. Cosas más insólitas han sucedido esos terrenos y haría más agradable a ese recinto. No, no es eso lo que debe ser motivo de preocupación.
Lo que debe quitarnos el sueño a los tamaulipecos, si sucede, es lo que haría o decidiría con base en su experiencia la bella tampiqueña si llega a sentarse en una curul en el Congreso de la Unión.
Como decía el añorado cronista futbolístico Angel Fernández, cuando un jugador afamado por el poder de cañonero en sus piernas se enfilaba a cobrar un tiro de castigo.
¡”Sálvese quien pueda!…¡Niños y mujeres primero!…
CANTOS A LA OBVIEDAD
En el Congreso de Tamaulipas, todo lo indica, ya no saben qué hacer.
Dedican gran parte de su tiempo, tan caro para los contribuyentes, a perderlo en obviedades disfrazadas de hondas preocupaciones por la seguridad social o patrimonial de los ciudadanos.
El ejemplo más cercano es el plasmado ayer.
Los legisladores de la Comisión de Comunicaciones y Transportes primero lanzaron un exhorto y después formalizaron una iniciativa que someterán al Pleno,
¿sabe para qué?
¡Para que la Policía Federal revise las luces de los vehículos en carretera!…
Demonios, ¿será que los oficiales de esa corporación no saben que esa vigilancia es una de sus obligaciones y hay que recordárselos?
Maquillan los diputados esa acción en el argumento de que la probabilidad de un accidente en esas vías se incrementa si un automóvil no tiene luces o no las enciende durante su tránsito nocturno.
¡Que revelación!…¡Cuánta sapiencia encierra ese dictamen!
Desde luego que es importante, vital, la seguridad de todos quienes se movilizan en las carreteras, pero un señalamiento de ese tenor es un canto a la obviedad, como han sido casi todos los inútiles exhortos a autoridades educativas, de salud, de justicia, económicas y si ellos pudieran hasta de San Garabato, Cucuchán –el pueblo de los Supermachos– para que hagan mejor su trabajo.
Por favor, deben existir decenas, quizás centenas, de rezagos sociales y de vacíos legales que los señores y señoras diputados y diputadas pueden atender en lugar de regocijarse en escarceos que hacen de ese cuerpo colegiado un ejemplo de ramplonería.
Bueno, por lo menos ahora el liderazgo del Poder Legislativo tamaulipeco dejó atrás el olor a carne asada y carbón y ahora tiene aroma a Versace, Armani, Hugo Boss o Dior…
LA FRASE DEL DÍA
“Una de las cosas que estar en la política me ha enseñado, es que los hombres no son un sexo razonable ni razonado…”
Margaret Tatcher
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