Cuál actividad puede reclamar la paternidad de la frase, ciertamente no puedo asegurarlo.
El hecho es que en la medicina un enunciado es una especie de axioma: “Las grandes verdades de hoy serán las grandes mentiras de mañana”.
¡Y cómo reflejan esas palabras lo que sucede también en la política!
Por eso la duda plasmada en el inicio.
La vigencia de la frase se renovó por enésima ocasión con la valoración que hoy se aplica a los compromisos no cumplidos que seis años atrás contrajo con Tamaulipas el entonces recién desempacado Presidente Enrique Peña Nieto, en obras como la infraestructura para evitar las inundaciones cíclicas en el sur, un segundo acueducto para Victoria y la conclusión a cuatro carriles de la carretera de Victoria a Monterrey.
¡Ah, cómo se aplaudieron esas promesas en esos días!
¡Y cómo se condena ahora al mandatario por no concretarlas!
El caso es que la historia suele ser repetitiva y en el ejercicio gubernamental es una verdad monumental. Presidente tras Presidente baja la luna y las estrellas al arrancar su administración, para en su gran generalidad entregar cuentas mochas al final de la misma.
Sí, Peña Nieto es la muestra más cercana del surrealismo político nacional, pero con toda certeza, no será la última de la cual seremos testigos los mexicanos y obviamente los tamaulipecos.
No puedo estar seguro de ver el final del mandato de Andrés Manuel López Obrador –que ojalá sí se quede sólo en seis años– pero puedo escribir desde ahora ese futuro:
No cumplirá ni la mitad de lo que ha ofrecido, ya no como candidato, sino en el mes que lleva como Presidente Electo. Tal vez no por incompetencia, tal vez no por falta de voluntad, pero con seguridad será así por falta de tiempo, el cual para México es mucho más valioso que el petróleo.
Urge por lo anterior, poner los pies en la tierra y destinar ese tiempo y el esfuerzo que conllevaría, a tratar de cumplir lo que esté en sus manos. Caray, si por lo menos pudiera acabar en un sexenio con la mitad de la corrupción que asegura existe y con la mitad de la inseguridad que nos aqueja, serían esos logros por sí solos hazañas dignas de los doce trabajos de Hércules. Lo adoraríamos.
Vamos, Presidente Electo. No genere expectativas que ni usted mismo cree que son posibles y mucho menos probables.
Sólo así, pisando firme, se podrá romper esa maldición de revalidar cada fin de gobierno la lapidaria frase de los médicos.
Está a tiempo, don Andrés Manuel, de evitar que sus grandes verdades que propala hoy, en 72 meses se registren como las grandes mentiras de la Cuarta Transformación del país…
¿QUIÉN MECE LA CUNA?
¿Quién está interesado en enfrentar a la vieja izquierda del Estado con la nueva generación de esa facción?
En los días cercanos se ha librado una batalla sorda en medios de comunicación, prácticamente sólo digitales y en redes sociales, que en apariencia muestra un grave distanciamiento entre dos personajes: un recuerdo del jurásico perredista y ex candidato a Gobernador por MORENA, Héctor Garza González “El Guasón” y José Ramón Leal, “JR”, el tamaulipeco más asediado por el momento.
Señalamientos van y vienen en un escenario que podría considerarse normal dentro de la politiquería postelectoral, pero que en este caso incluye un ingrediente extraño: Los dos presuntos contendientes ¡niegan que sean los autores de los ataques entre sí!
De ser reales los desmentidos de ambos es obvio que una mano ajena mece esa cuna para que los niños que en ella estén, lloren.
Si es cierta, es una mala estrategia. Héctor Garza no tiene la dimensión para hacerle daño a JR. No tiene grupo, no tiene estructura y no tiene dinero. A menos claro, que el padrino clandestino de la intriga saque la billetera…
LA FRASE DEL DÍA
“El problema es que pensamos demasiado en lo que pasó y en lo que pasará, cuando lo importante es lo que está pasando…”
Frases de la Vida
Twiteer: @LABERINTOS_HOY