¿Cómo es que te quieran bien? Me preguntaron un día, y respondí: Que te quieran bien, es mostrarte tal cual eres, sin ninguna máscara, sin ninguna etiqueta, sin ninguna reserva; si puedes lograr hacerlo, seguramente que con ello tu espíritu se hará visible y podrá ser visto por aquellos de corazón puro o por los que en verdad te aman; por los que sólo te piden estés cerca, porque disfrutan tu presencia, porque les causas alegría, porque reflejas un estado saludable. ¿De quién está halando? Sin duda de los niños, de tu madre y de aquellos seres humanos que te aceptan con tus virtudes y tus defectos y no tienen mayor interés que el de disfrutar tu compañía.
Ayer mi nieta María José, poseedora de una inteligencia sobresaliente para sus 3 años de edad, noté que me estuvo observando por unos momentos cuando me encontraba solo en un jardín, se acercó a mí y me dijo:
_Abuelo, no quiero que se te olvide que yo soy tu nieta consentida.
_Y ¿qué significa ser una nieta consentida?_ le respondí.
_Bueno, que no te vas a enojar conmigo, que me vas a tratar con cariño, que siempre vas a jugar conmigo.
_Y ¿por qué crees que yo puedo necesitar tener una nieta consentida?
_Porque todos necesitamos que nos quieran bien _me dijo.
Tanta sinceridad me conmovió, y le respondí:
_De acuerdo, tú serás mi nieta consentida, pero no puedo prometerte que no pueda tener más nietos consentidos.
La niña frunció el ceño, y con un dejo de molestia me respondió:
_Es que a mí me gusta que siempre juegues conmigo.
_A mí también me gusta jugar contigo _ le respondí_ pero a tu hermano José Manuel, igualmente le gusta que juegue con él.
_Si, lo sé pero él nunca te ha pedido que ser tu nieto consentido.
Lo anterior me hizo recordar, que un día en el que la niña estaba demandando atención a sus padres, se me ocurrió proponerle que si quería ser mi nieta consentida, propuesta que le llamó la atención, pero la verdad, no pensé que pudiera analizar lo que significaría ser una persona consentida, de ahí que evocó ayer el recuerdo, lo procesó y deseaba que yo ratificara mi propuesta, lo que no dudé en hacer, y ella se quedó más que satisfecha, pues hizo efectivo todo lo que comprende el paquete de abuelo consentidor. Ahora sólo me resta esperar el justo reclamo de los demás nietos, pues a todos les he prometido lo mismo.
Amar a los nietos conlleva una gran responsabilidad, porque el amor que exigen para sí, contempla lo dicho: “El amor es paciente, servicial, y sin envidia. No quiere aparentar ni se hace el importante. No actúa con bajeza, ni busca su propio interés. El amor no se deja llevar por la ira, sino que olvida las ofensas y perdona. Nunca se alegra de algo injusto y siempre le agrada la verdad. El amor disculpa todo; todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta.” (1 Corintios 13:4-7)

Correo electrónico:
enfoque_sbc@hotmail.com