Casi perdida en el pintoresco municipio de Amecameca, Estado de México, una entrevista de cortesía que incluyó al infumable Poder Judicial actual, reveló ayer un nuevo, inesperado y potencial punto de quiebre entre el actual gobierno federal y el que le precedió.
El tema no es novedoso y por el contrario, todos lo sabemos, ha sido centro permanente de polémicas, críticas y defensas trasnochadas. Hasta ahí todo se ve igual.
La diferencia en este caso, es quien dio la entrevista y lo que dijo en ella.
En tono coloquial, el diputado federal Alfonso Ramírez Cuéllar aseguró que la pasada reforma judicial sí representó un cambio de paradigma para la impartición de la justicia en México pero –ojo– reconoció la existencia de errores, por lo que advirtió –más ojo aún– la necesidad “de hacer adecuaciones a dicho marco jurídico”.
¿Por qué la relevancia de esta percepción, aparentemente una más entre las miles y miles vertidas en ríos de tinta, en horas y horas de televisión y en las benditas redes?
Por una razón: Ramírez Cuéllar es “La Voz”.
No en el sentido que se le atribuía al cantante Frank Sinatra, sino en el entarimado político que rige hoy en el país. Don Alfonso es el canal de total confianza de la presidenta Claudia Sheimbaum para llevar mensajes, para sembrar escenarios y para adelantar acciones. Dificílmente se puede identificar hoy a alguien con más peso en este terreno.
Le transcribo parte de su aparente opinión personal.
“Es un gran logro democrático el que ahora podamos elegir a las personas juzgadoras. Debemos mantener el voto. Pero al mismo tiempo se requiere asegurar que las candidaturas cumplan con los parámetros de idoneidad necesarios para llevar a cabo con esta importante labor. Se debe garantizar que se cuenta con experiencia y conocimientos necesarios en sus materias, Además, es indispensable asegurar la independencia judicial, tanto de corrientes políticas como de intereses económicos”.
Y lo que parece ser la “bomba”.
El legislador propuso realizar la siguiente elección judicial hasta el primer domingo de junio de 2028, así como desaparecer los comités de evaluación y reducir el número de candidaturas para cada puesto, entre otras cosas. Una virtual extinción y otro renacimiento. Sólo un iluso puede pensar que habla sólo por sí mismo.
Que entienda quien deba entender…
ESCRIBIR EN TAMAULIPAS
Uno de los temas candentes en el libro de Julio Scherer, es el que tiene como protagonista a Jesús Ramírez Cuevas –ex jefe de prensa de Andrés Manuel López Obrador– y sus tortuosidades para “alimentar” bots, para inducir información falsa, reprimir plumas y voces disonantes y obligar a medios a ser artillería contra adversarios políticos. Por lo menos esas lindezas son las que les atribuye el autor.
Bueno, con tantos dimes y diretes, confieso que me complace ejercer el periodismo en Tamaulipas.
No puedo ni debo opinar en términos absolutos ni a nombre de todos, pero sé que muchos comparten esta percepción en nuestra patria chica. Hasta ahora, no he recibido en la actual administración estatal, ni a título personal ni como responsable editorial de un medio de comunicación, amenaza alguna ni intento de amedrentamiento por ejercer mi libertad de opinión. No puedo decir lo mismo del anterior gobierno.
Huelgan más comentarios…
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