La elección del fin de semana en Coahuila en donde el PRI se quedó con el carro completo, todas las diputaciones locales, deja varias lecciones.
Primero, demuestra que ningún partido es invencible ni ningún Estado está completamente definido. Coahuila sigue siendo uno de los últimos bastiones del PRI y el resultado fue contundente, la alianza PRI-UDC ganó los 16 distritos locales y mantendrá el control del Congreso estatal, pese a que Morena controla la gran mayorÃa del territorio y de la población mexicana.
Morena, se ubicó como la segunda fuerza polÃtica en el vecino Estado, tampoco fue una tragedia electoral nacional, pero sà es una llamada de atención. Gobernar a nivel federal y en la mayorÃa de los estados no garantiza ganar en todos lados. La estructura local, los liderazgos regionales y el trabajo territorial siguen pesando mucho.
Y la tercera y más grande lección se la lleva el Partido Acción Nacional, el gran derrotado. Y es que mientras PRI y Morena se disputan el poder en Coahuila, el panismo quedó reducido a boronas con porcentajes que incluso ponen en riesgo su permanencia local, y ese fenómeno podrÃa repetirse en Tamaulipas.
El PAN atraviesa una etapa de confrontaciones internas, desgaste polÃtico y una renovación de dirigencia que lejos de fortalecerlos ha exhibido sus fracturas y si no logran levantarse de esta elección interna difÃcilmente podrÃan permanecer.
Asà que lo que ocurrió en Coahuila dejó lecciones para todos.
Hace algunos años pocos imaginaban que Morena gobernarÃa la mayorÃa de los estados del paÃs y hoy es la fuerza dominante. Pero también pocos pensaban que el PRI seguirÃa conservando un bastión tan sólido como Coahuila y ahà está, demostrando que las estructuras territoriales, cuando se trabajan durante años, siguen dando resultados.
Asà que nadie deberÃa confiarse demasiado.
Morena tendrÃa que tomar nota de lo ocurrido en Coahuila para no caer en excesos de confianza, y el PAN deberÃa verlo como una advertencia de lo que puede pasar cuando las divisiones internas terminan pesando más que la construcción de un proyecto polÃtico.
¿No cree usted?
Que Dios los bendiga, gracias. Leo sus comentarios en mis redes sociales…