Hay casos que terminan definiendo a las instituciones. Y, sin duda, el caso de Dafne será uno de ellos.

La muerte de la adolescente de apenas 13 años durante el campamento militarizado ya dejó de ser solamente una tragedia familiar para convertirse en uno de los expedientes más sensibles que enfrenta hoy la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas.

Y ha habido avances.

El fiscal Eduardo Govea Orozco confirmó que la investigación ya no se sigue como una muerte accidental, sino como un posible feminicidio. También informó que todo el personal de la academia permanece bajo investigación, desde el propietario hasta quienes se encontraban laborando el día de los hechos, mientras continúan los peritajes y la integración de pruebas.

Eso habla de la seriedad con la que se está llevando la investigación, por lo que la expectativa de que el caso se esclarezca cuanto antes es alta.

La madre de Dafne continúa entregando testimonios y nuevas evidencias que, asegura, muestran presuntos abusos ocurridos durante años dentro de esa institución.

Serán las autoridades quienes determinen qué puede acreditarse legalmente y qué no. Pero, precisamente por eso, la investigación deberá ser impecable.

Eduardo Govea lleva apenas ocho meses al frente de la Fiscalía y, en ese tiempo, ha impulsado acciones importantes, como la depuración interna de la institución, procesos contra exfuncionarios y un mayor acercamiento con colectivos de búsqueda de personas desaparecidas. Son avances relevantes en poco tiempo.

Sin embargo, la historia demuestra que a un fiscal no se le recuerda por las reestructuraciones administrativas, sino por la forma en que resolvió los casos que más indignaron a la sociedad.

Y hoy ese caso tiene nombre.

Si la Fiscalía logra esclarecer plenamente lo ocurrido, identificar a todos los responsables y sostener las acusaciones ante los tribunales, fortalecerá la confianza ciudadana en una institución que durante años ha enfrentado un fuerte desgaste en su credibilidad.

Pero si el expediente termina entre retrasos, errores o impunidad, difícilmente habrá explicación que alcance para recuperar esa credibilidad.

Porque no basta con abrir una carpeta de investigación; también hay que cerrarla con la verdad y con justicia.

 

Que Dios los bendiga, gracias. Leo sus comentarios en mis redes sociales…