El que se enoja, pierde.
La frase, una de las perlas de la sabiduría popular, encuentra singular aplicación en estos momentos en la lucha electoral que se libra por la Presidencia Municipal de Reynosa, la mayor joya de la corona en materia de votos en el escenario municipal de Tamaulipas.
El miércoles pasado, el candidato de “Juntos Haremos Historia”, José Ramón Gómez Leal, criticó en redes sociales a su contrincante panista, la alcaldesa con licencia Maki Ortiz Domínguez, por la compra que él juzga irregular de diversos bienes para el municipio.
El hecho desató la ira del equipo de la respetable dama en dos vías. La clásica buena y mala.
La primera, institucional, fue en mi opinión, impecable, al definir el Ayuntamiento las causas de las adquisiciones realizadas y su aparente legalidad, reflejada en la página de transparencia de ese orden de gobierno. Hasta allí todo bien, inclusive en la acotación de que se había exhibido y puesto en riesgo una estrategia militar en el combate a la inseguridad.
Pero les ganó la sed de venganza, en la segunda vía, la mala.
En una reacción que me atrevo a calificar de infantil por su burdo perfil, el propio Ayuntamiento se cobró “a lo chino” y negó los permisos a la campaña de JR para diversos eventos en lugares públicos, destinados a trabajos de proselitismo.
¿A quién se le ocurrió eso?
Si no fue la misma Maki la responsable directa, quien dio esa orden le hizo un flaco favor a la edil con licencia, porque endosó a la causa “morena” y por lo tanto a su abanderado, la etiqueta de víctima, que en nada ayuda a la señora Ortiz para ganar adeptos.
Parece que los malos asesores disfrazados de genios, ya invadieron también a los gobiernos municipales…

UNA OPORTUNIDAD DE ORO, PERDIDA
Que alguien le haga un favor a Sergio Guajardo, dirigente del Partido Revolucionario Institucional en Tamaulipas.
Con todo respeto, que le diga que se calle.
Ayer, el Presidente del Comité Directivo Estatal del tricolor echó su gato a retozar y se dio gusto inundando de calificativos a quienes en esta patria chica militaban en el PRI y ahora ayudan electoralmente a otros membretes.
“Son traidores y advenedizos”, señaló.
El problema de ser boquiflojo es más grave en el terreno político, porque suele elavarse a volúmenes indeseables. Le diré por qué percibo esas circunstancias en este caso.
Don Ernesto olvida que en esta campaña presidencial el PRI y aliados son apoyados por panistas que unos años antes pensaban lo peor del priísmo. Dos de ellos son evidentes: Javier Lozano y Ernesto Cordero, ambos ex Secretarios de Gabinete y también colegas en el Senado de la República, por Acción Nacional, obviamente.
Los dos quemaron sus naves azules y abordaron el barco tricolor y ahora, de acuerdo a los exabruptos de Guajardo, parece que también deben ser considerados traidores y advenedizos. No es interpretación personal, es la simple aplicación de la óptica del dirigente.
Pero eso no es lo peor.
En la libre traducción de un mal pensado sobre ese mensaje guajardista tan virulento, se podría entender que el ex líder campesino se lleva entre las piernas al propio candidato a la Presidencia, José Antonio Meade, porque la carrera pública del mismo descansa en forma abrumadora –sin ser militante hay que recocnocerlo– en las filas del panismo con Vicente Fox y Felipe Calderón.
Es lo malo de no aprovechar las oportunidades de oro de no abrir la boca de más…

LA FRASE DEL DÍA
“Un buen político es aquel que, tras haber sido comprado, sigue siendo comprable”
Winston Churchill

@LABERINTOS_HOY