“La amenaza es el arma del amenazado…”

Leonardo da Vinci

 

En política, es una verdad no escrita pero siempre presente, que las casualidades y los hechos fortuitos no existen.

Bajo esa óptica, lo que usted y su servidor vemos, leemos o escuchamos a diario en el entorno político nacional, en su inmensa mayoría no son hechos o situaciones nacidos de casualidades o imprevistos. Muchos de ellos, son producto de un plan.

Le diré si me permite, por qué recupero semejante escenario en estas líneas.

En este año y en especial en los meses cercanos, me ha llamado poderosamente la atención la serie de tropiezos sufridos por la presidenta Claudia Sheinbaum en sus declaraciones públicas y reacciones a diferentes situaciones, en donde pareciera que no recibe la información necesaria, la conoce a destiempo o lo que sería peor -aquí aparece el lado calenturiento de mi imaginación- no se la quieren entregar.

Tal vez peco de extremista en esta visión, pero no me deja de resonar en el magín una advertencia lanzada hace meses y repetida en los días cercanos, por Andrés Manuel López Obrador. Si no la recuerden, la cito aquí:

“Únicamente atendería a un llamado o regresaría a las calles ante situaciones límite como un golpe de Estado, una intervención extranjera que atente contra la soberanía nacional o si se pone en riesgo la democracia o a la presidenta Claudia Sheinbaum…”

Deberíamos los mexicanos tener estas palabras muy en cuenta.

Lo que está sucediendo en el entorno presidencial no son trivialidades. El quid es que si hay una persona que está plenamente informada del acontecer nacional es precisamente el titular, en este caso la titular, del Ejecutivo federal. Sin embargo, extrañamente da la impresión de que no está sucediendo así. Y las preguntas surgen en tropel:

¿Son fallas de asesores incompetentes o es un acto premeditado? ¿A quién o a quienes les conviene un escenario como éste?… ¿Quién o quiénes podrían beneficiarse de crear circunstancias como las descritas? Y una vital: ¿Podría considerar alguien que debe acudir a apoyar a la presidenta?

Es probable.

Las palabras del tabasqueño podrían ser sólo una bravata, pero si se piensa mal como debe hacerse siempre en política, las luces apuntan a la potencial preparación paulatina de un retorno directo del ex mandatario, “en nombre de la salvación de la Patria y de su soberanía”. Hasta ahora, la evidente aceptación ciudadana a la presidenta la ha blindado contra amenazas como ésta. Sólo minando esa aprobación podrían ser aceptables las condiciones que cita y necesita López Obrador para retomar el nivel de protagonismo que lo seduce y que desde una mecedora no logra alcanzar.

Dejo como epílogo un dato: La fecha constitucional de la votación para la revocación de mandato es marzo de 2028. Falta año y medio aproximadamente. Si alguien planea un retorno, tiene tiempo. Cuidado…

 

UNA PREGUNTA

La pregunta no tiene la menor dosis de broma ni busca exhibir a nadie o a partido alguno.

¿En verdad alguien cree o puede pensar que en la definición de candidatos puede darse lo que en la jerga electoral nacional se conoce como piso parejo?

Quien dé cabida en su imaginación que esa posibilidad existe, es un iluso. O ilusa, según el género. Desde la noche de los tiempos, la partidocracia ha hecho de la asignación de candidaturas un mercado persa, donde se negocia, no se dialoga…

 

NUEVA DEFINICIÓN

Los errores, rezagos e incompetencia en el terreno gubernamental, tienen un nuevo nombre que les engloba: Ahora se llaman “áreas de oportunidad”. Como dice Quino en voz de la genial Mafalda: ¡Paren el mundo, me quiero bajar…!

 

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