Material para funcionar como oposición tienen de sobra. Las acusaciones que existen en Estados Unidos contra funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa por presuntos delitos relacionados con narcotráfico son suficientemente graves como para que cualquiera pueda exigir explicaciones, cuestionar al gobierno y mantener durante semanas la discusión y sostener una narrativa, al fin y al cabo, políticamente el tema existe y tiene peso, peroFox aún teniendo todo eso de su lado, prefirió hablar de brujas y groserías.
Si el objetivo de Fox (por lo menos en su mente) era evidenciar al gobierno por las acusaciones que existen en Estados Unidos, lo único que hizo fue darle elementos a los oficialistas para hacer de la presidenta una víctima de un “viejillo” necio. Una acusación sustentada obliga al adversario a explicar; una descalificación personal le permite apartarse del tema principal y concentrarse en condenar las formas. Fox hizo nicho escándalo, sí, pero no alrededor del asunto que quería hacer notable.
Ahora bien, estamos hablando de alguien que conoce cómo funciona la política. Vicente Fox fue presidente de México, encabezó la alternancia del año 2000 y sabe perfectamente lo que significa utilizar una micrófono. Precisamente por eso resulta extraño que, teniendo argumentos de peso suficientes para cuestionar a Morena en Sinaloa, termine reduciendo su discurso en llamar “bruja” a la presidenta. Criticar, señalar y confrontar duramente al gobierno es absolutamente válido, pero creer que el insulto fortalece un argumento es una equivocación.
La oposición mexicana tiene un problema mucho más importante rumbo a 2027, y es que necesita convencer a quienes hoy no están con ella, porque los que ya están en contra de Morena seguramente aplaudieron las groserías, sin embargo el verdadero reto está entre quienes no están satisfechos con el gobierno pero tampoco encuentran todavía una alternativa que los convenza. Ese electorado necesita razones, propuestas y argumentos, no a un expresidente convertido en un payaso con un micrófono.
Veredicto final
Fox llegó diciendo que venía muy enojado y terminó demostrando que tenía razón. El problema es que para hacer oposición no basta con estar enojado.