¿Dónde quedaron los políticos sensibles, aquellos que estaban dispuestos a sentarse, dialogar y consensuar acuerdos, para poder cumplir a cabalidad su misión de gobernar?

¿Dónde quedó estancado el compromiso territorial, que permite a los actores políticos de la localidad, tener espacios de opinión y también espacios laborales para poder demostrar su capacidad y valía?

¿Dónde quedaron los hombres que sabían exigir con argumentos sólidos a los dioses temporales, sin temor a la espada flamígera del demérito?

Estas y otras muchas preguntas se hacen los ciudadanos a lo largo y ancho del estado de Tamaulipas, cuando ven con tristeza que, para nuestros diputados locales, resulta más interesante ventilar en tribuna las bajezas de los parientes de sus pares, que los grandes temas de interés colectivo.

La fiebre anticipada por las próximas elecciones, ha provocado en ellos, nuestros representantes populares, un sudor sistemático, una angustia inquietante y una exudación neuronal que podría poner en riesgo su salud……mental.

Y es que infringir la ley es temas de justicia particular que nada tiene que hacer en la que se supone es la máxima tribuna del estado.

La sociedad sigue en espera de que ese honorable cuerpo colegiado les ofrezca soluciones a problemas trascendentes y que se creen los reglamentos necesarios como para que podamos confiar en un futuro seguro.

La sociedad sigue en espera de que alguien se tome la molestia de escucharlos, para poder elevar una serie de inconformidades y anomalías que ven, pero que no encuentran a quien decirlo.

Antes, mucho antes, los partidos políticos eran esas válvulas de escape, que permitían ventilar públicamente las inconformidades, hoy, los partidos lucen abandonados y enfrentados en luchas intestinas que anticipan la tormenta.

Los actores políticos del momento, los que llegaron para quedarse según ellos, ven pasar las tormentas temporales y se sienten dueños no sólo de su futuro, sino del de todo un pueblo, pues éste ha tenido la fortuna de que él y su camarilla venida de lejos, hayan posado sus plantas aquí.

Por ello tantas preguntas: ¿Qué significa misoginia? ¿Hasta qué nivel llega el nepotismo? ¿Cuándo se abrirán los espacios? ¿Qué significa lealtad? ¿Cómo se identifica un gobierno déspota? Y desde luego, la más socorrida, ¿Cuál democracia?

Desde Morena hasta el PAN, pasando por el MC y el pírrico PRI, desde Nuevo Laredo a Matamoros pasando por Reynosa, desde Tampico hasta Victoria pasando por el Mante, por donde quiera se escucha, como si fuera sentencia: ES TIEMPO DE CAMBIAR.

 

 

Jorge Alberto Pérez González

 

www.optimusinformativo.com                         

optimusinformativo@gmail.com