El lamentable evento de pirotecnia ocurrido este viernes 30 en un cementerio de Cd. Victoria, con un saldo de 10 heridos, tres de ellos resultaron con estado crítico, requiere la aplicación estricta de la Ley Federal de Pirotecnia, para sentar un precedente, sucesos como este no deben de repetirse, porque pudo haber dejado un saldo peor, como sería pérdidas de vidas.

Según reza la Ley Federal de Pirotecnia, la principal autoridad que otorga los permisos necesarios para el manejo de explosivos, esto incluye su almacenamiento, transportación y comercialización, entre otros, es la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), procedimiento que probablemente fue omitido, con todos los riesgos que esto representa.

Lo que atañe en este momento, es el manejo indebido de los explosivos, lo cual puede ser objeto de sanciones severas de acuerdo a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, con prisión y multas, que pueden impactar no sólo a los protagonistas de este evento, sino a sus expendedores y productores.

El Art. 67 de la referida Ley, establece que debe darse seguimiento a requisitos específicos de seguridad que fija la SEDENA, así como a reglamentos y las normas oficiales mexicanas. Podrá imponerse como sanción de un mes a dos años de prisión y de 50 a 200 días de salario mínimo a quien fabrique, almacene y opere los explosivos fuera de lo que marca la ley.

Quizá los protagonistas de esta historia, ignoraban que debían haber realizado una gestión para un procedimiento que parece menor, pero cuyas consecuencias no lo fueron, puesto que hubo heridos. Pero esa ignorancia no los exenta de responsabilidad y se convierte en una oportunidad para hacer conciencia en la sociedad, no sólo en el tema de los permisos correspondientes, sino los riesgos que existen con estas prácticas.

El refranero dice: “Quien lanza cohetes luego tendrá que recoger varas”. En su más simple interpretación, nos refiere que a veces, tras el júbilo de la fiesta vienen episodios que pueden no ser tan gratos.

SALINAS PLIEGO, COMO LA ZARZAMORA…”Llora que llora, por los rincones”, porque tendrá que pagar al SAT el equivalente a tres cuartas partes de su deuda. Son 32 mil MDP que en otros tiempos se hubieran perdido en su totalidad.

El empresario no niega su “profundo desacuerdo” con este cobro, mismo que tampoco cuenta con la simpatía de muchos mexicanos, sobre todo hombres de negocios, pero no hay duda de que fue un arreglo hecho con visión política.

Porque prolongar ese debate entre el empresario y el gobierno, le hubiera redituado a Salinas altos dividendos, como figura pública encaminada a otras aspiraciones electorales que deben aterrizar en 2030.

Según la Forbes Real Time Billionaires, a fines de 2025, la fortuna de Salinas Pliego y familia ascendía aproximadamente a 5 mil 500 millones de dólares, lo cual lo ubica como la quinta persona más rica de México, otras publicaciones lo ponen en un tercer lugar, sea como sea, es peso completo en el terreno de los capitales más importantes en nuestro país.

Desde cualquier punto de vista fue una buena negociación, siempre que cumpla lo convenido, aunque este pacto no tenga la aprobación de muchos. Quienes no lo ven con agrado, son aquellos que rigurosamente cubren sus impuestos, pero debemos entender que las empresas de referencia representan una importante fuente de empleo y que estarán cubriendo en lo sucesivo sus obligaciones fiscales, o por lo menos eso se espera.

Resumiendo, el Grupo Salinas hará un pago total de 32 mil 132 millones de pesos para saldar créditos fiscales acumulados durante distintos ejercicios; son 19 mil millones de pesos menos, con respecto al adeudo original estimado por la SHCP, que ascendía a 51 mil millones de pesos.

El SAT justifica la reducción, partiendo de la aplicación de beneficios previstos en el Código Fiscal de la Federación, y del cumplimiento de resoluciones judiciales en vigor, que permitió establecer un esquema de pago en parcialidades.

Por lo pronto este jueves las empresas de Salinas ya efectuaron un primer depósito por 10 mil 400 millones de pesos a la Tesorería de la Federación, y el monto restante será cubierto en 18 pagos “chiquitos”, una expresión sacada a cuento de manera anecdótica, emulando el sistema de la cadena Elektra y otros negocios del susodicho.