Muy bonito el cuadernillo.
Bien impreso, bien presentado, seguramente con sus buenas horas de diseño, corrección, fotografía y producción.
Porque cuando se trata de contar una historia, hasta las verdades a medias pueden verse bastante completas si se acomodan bonito en papel.
Así llegó Paty Chío de la Garza a la sesión solemne: con informe entregado, tiempos cumplidos y el trámite institucional en orden.
Hasta ahí, todo muy correcto.
El problema empieza cuando el informe deja de ser cuadernillo y se convierte en realidad.
Porque el próximo 19 de septiembre viene la parte verdaderamente interesante: salir del salón, dejar a un lado las gráficas bonitas y enfrentarse al pueblo.
Ahí es donde habrá que ver si las cifras impresas aguantan la conversación con los ciudadanos.
Y seguramente tampoco faltará el entusiasmo organizado.
Ya veremos si aparecen las porras de rigor, los “¡te queremos, presidenta!”, los “¡reelección!” y los “¡estás haciendo un gran trabajo!”.
Porque en política hasta la espontaneidad puede llegar perfectamente coordinada.
Pero bueno, cada quien tiene derecho a celebrar sus resultados.
Lo que no se puede evitar es que también existan preguntas.
¿Dónde están las obras? ¿Qué se hizo realmente? ¿Qué falta? ¿Cuánto costó? ¿Y qué tanto de lo presumido en el informe corresponde con lo que viven diariamente los mantenses?
Porque una cosa es rendir un informe y otra muy distinta es rendir cuentas.
Y ahí está la diferencia.
El cuadernillo puede estar precioso.
La realidad no siempre tiene diseñador gráfico.
Ya tendremos oportunidad de abrirlo con calma, página por página, cifra por cifra y promesa por promesa.
Porque si el informe está tan bien informado como parece, seguramente no tendrá problema con la lupa.
Y si no…
Bueno.
Para eso existen las columnas.
El que entendió, entendió
Hay veces que un gobernador no necesita mencionar nombres para que todos sepan perfectamente a quién va dirigido el mensaje.
Eso ocurrió durante el informe del alcalde Eduardo Gattás, cuando Américo Villarreal Anaya habló de los integrantes de su gabinete y dejó una observación que sonó más a llamado de atención que a simple comentario.
Dijo que le daba gusto ver a muchos de sus funcionarios, pero también recordó que los han extrañado en algunos municipios distantes y rurales, y que espera que hagan presencia en los próximos.
Más claro, imposible.
El gobernador está pidiendo a sus secretarios que salgan de las oficinas, de los escritorios y de los eventos cómodos para recorrer Tamaulipas.
Porque gobernar no es solamente aparecer en Ciudad Victoria, atender reuniones, cumplir agendas de protocolo o estar donde hay reflectores.
También es meterse al territorio.
Ir a los municipios alejados. Caminar las comunidades. Sentarse con los alcaldes. Escuchar a la gente. Conocer de primera mano qué está pasando en una escuela, en un camino rural, en una colonia o en un ejido.
Y ahí estuvo el verdadero peso de las palabras de Américo.
No está pidiendo funcionarios de fotografía. Está pidiendo funcionarios de territorio.
La cámara, además, hizo su parte y mostró las reacciones de algunos asistentes. Hubo sonrisas que parecían nerviosas y miradas que seguramente entendieron perfectamente el mensaje.
Porque cuando el gobernador dice públicamente que extraña a sus funcionarios en los municipios rurales, no está hablando de turismo administrativo.
Está hablando de responsabilidad.
El gabinete tiene que estar donde están las necesidades, no solamente donde están las condiciones cómodas para atenderlas.
Y quizá por eso la frase que mejor resume aquel momento sea muy sencilla:
El que entendió, entendió.
Ahora habrá que ver quién toma la instrucción en serio y empieza a aparecer en esos municipios donde no hay aire acondicionado, grandes escenarios ni reflectores, pero sí ciudadanos esperando que el Gobierno del Estado esté presente.
La UAT quiere detectar antes
En la Universidad Autónoma de Tamaulipas, la investigación también está buscando llegar antes.
El investigador Alberto Reyna Maldonado, de la Unidad Académica Multidisciplinaria Reynosa Rodhe, desarrolla un sistema portátil de imagen por microondas para la detección temprana del cáncer de mama.
El objetivo es concreto: crear una herramienta no invasiva, segura, económica y portátil que permita identificar tumores en etapas muy tempranas.
Los experimentos de laboratorio han mostrado capacidad para detectar tumores menores de un milímetro, mientras el proyecto avanza mediante modelos que reproducen las características del tejido humano.
La investigación se realiza con colaboración del CICESE y de la Institución Universitaria Antonio José Camacho de Colombia.
La apuesta es que la tecnología pueda convertirse en una herramienta útil para detectar antes y abrir una oportunidad de tratamiento oportuno.