México es uno de los 10 países más visitados del mundo, con un mercado potencial de 113 millones de personas y una industria aeroespacial que crece 20% al año. Su nota son la violencia de género y la delincuencia organizada, y enfrenta al reto de la percepción, lo que la gente lee y ve por internet. Durante años, en Estados Unidos se han construido una imagen que no es la que los mexicanos quisieran mostrar de su país.
Hace 18 meses, 11% de los estadounidenses tenía imagen positiva de México, 47% no tenía opinión definida y 42% tenía opinión negativa. La estadística da oportunidad, pues hay muchas personas no definidas en quienes el discurso de Trump creó ambiente de solidaridad y cohesión entre la comunidad americana-mexicana que fortalece la imagen de México ante el mundo.
La realidad no es Ayotzinapa. Es necesario cambiar la manera de referirnos a México porque la imagen la construimos todos. Hay que reconocer los errores para superarlos y avanzar, y hay que ser honestos, aceptar lo que pasa en el país y trabajar por cambiar no la percepción, la realidad. Alemania es ejemplo de que es posible revertir la imagen negativa de un país.
Periodistas en el extranjero aseguran que mucha de la descomposición social que se vive en México inició hace décadas; lo nuevo es que el fango que se limitaba a los niveles de gobierno medio y bajo, envuelve a funcionarios de primer nivel. Consideran que la estrategia del gobierno federal ante la crisis que se generó por casos como Ayotzinapa, Tlatlaya, propiedades millonarias, asesinatos, la caída del precio del petróleo y el recorte presupuestal, ha sido vender una imagen de “no pasa nada”, en lugar de atender y resolver de fondo los problemas.
Hay un reto que los mexicanos enfrentan, porque el panorama de inseguridad y favoritismo no alienta a nuevos emprendedores. A nivel interno, no existe la confianza que impulse reformas estructurales que conviertan al país en un polo mundial de inversión. La rendición de cuentas debe ser una medida urgente a tomareza no han funcionado como se esperaba, yo creo que es necesario
Poder y corrupción van de la mano porque el PRI que gobernó el siglo pasado, no creó mecanismo para evitar este tipo de acciones. Para el cambio se requiere de la voluntad civil. Debe encontrar opción electoral que la represente y le exija rendir cuentas. El Estado mexicano es una proyección del PRI. La corrupción es construcción del PRI. Y como el PRI, se comporta el resto de partidos. No hay partido que haya dado evidencias contrarias a eso.
Enfrentamos una crisis social, más que económica o política, pues hay un gobierno que no da respuestas claras ante hechos que afectan a la sociedad. “Hay un Comité de la ONU que hace recomendaciones; una Comisión de Derechos Humanos; instancias internacionales señalando, publicaciones de la prensa en México y en el extranjero denunciado, y no hay un gobierno dando respuestas claras.
Hay un sector mayoritario social apático. En parte, el “México de mentira”, el de “falsa democracia”, se sustenta a partir de la TV y del espectáculo. El gobierno creó una “corporocracia” al atender a grandes empresas y no a los ciudadanos. A los políticos no les interesa cambiar, es “pedirle al Diablo que termine con el infierno”.