Como sucede en los repartos cinematográficos, donde siempre hay actores y actrices estrellas y los llamados “coestrellas”, en la política también es común y frecuente observar perfiles semejantes, aunque con una diferencia sustancial que abordaré líneas adelante.
Imagine usted al país como escenario de una épica película, en donde el papel estelar corresponde –como es histórico en México– a quien ocupa la Presidencia de la República. Los actores secundarios, es obvio, serían los integrantes del gabinete y como relleno los rebaños de extras en esferas menores del poder y en las cámaras legislativas.
Sí, con un poco de generosa indulgencia puede advertirse una especie de paralelismo entre los dos espacios. Pero… ¿Cuál es la diferencia de ese reparto político con el aplicado en el llamado séptimo arte?
Su servidor distingue uno importante: Quien define en los filmes cuáles actores son los “coestrellas” y sus alcances en la trama, son el productor o el director del rodaje. En el entorno político el índice que marca el papel de cada participante es el del Presidente. Hoy, queda claro, el de la Presidenta.
Y ayer, en la percepción de quien ésto escribe, esa figura estelar ofreció sin decirlo una pista clara de que quizás haya más aspirantes a histriones favoritos en los rincones del gabinete, pero hasta ahora un nombre acapara esa figura.
En la mañanera de este martes, se montó un escenario encaminado a exhibir el avance en dos años del rubro de seguridad pública. Los datos hablan: Se ha abatido históricamente el promedio de homicidios dolosos y los delitos de alto impacto, se ha recuperado la confianza de los ciudadanos y sectores productivos y se crearán seis reclusorios con alta tecnología, vinculada no sólo al castigo por delitos cometidos, sino a la reinserción social.
Adivine quién es el polo alrededor del cual giran esos avances. No se requiere ser vidente, estaba ahí presente.
¡Vaya espaldarazo maquillado al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch!
Falta aún mucho tiempo para armar posibles futuros, pero de lo que no queda duda es que por lo menos ya se puso la primera piedra para construir uno…
EL EJEMPLO DE TAMAULIPAS
En el escabroso terreno de las denuncias generalizadas por presunta violencia de género, cuyo abuso se confirmó en el caso de la diputada morenista Itzul Barrera, que recurrió de manera grotesca a esa figura legal para -hay que llamarlo por su nombre- vengarse de un cartonista por utilizar para hacer su trabajo lo que ella misma colocó en redes sociales, me satisface que la congruencia y el respeto a la libertad de expresión tienen una trinchera en Tamaulipas.
Desde este espacio, me parece que la decisión del IETAM de declarar inexistente la infracción por violencia política contra las mujeres en razón de género, atribuida al secretario del Ayuntamiento de Victoria, Hugo Reséndez, es una buena noticia.
El instituto tuvo por acreditado que las expresiones realizadas durante una sesión pública de Cabildo en octubre de 2025, no contienen elementos para intentar limitar los derechos político-electorales de una regidora o impedirle ejercer sus funciones.
Mi respeto pleno para la asambleísta. Reitero que me formo en la fila para defender la dignidad de la mujer en el ejercicio de cualquier actividad y en especial de la política, pero rechazo que se utilice una medida de protección a ese género para acusaciones sin fundamento, derivadas más de filias partidistas que de la justicia…
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