Una crisis de salud acompañada de una economía debilitada son el resultado de una población mexicana insatisfecha y frustrada porque sus decisiones electorales inmediatas no satisfacieron sus aspiraciones como ciudadanos, como son tener un gobierno sensible y atento a las necesidades de la población y no empecinado en los caprichos y la intransigencia de los gobernantes.
De manera que lo que se ha autonombrado la Cuarta Transformación se ha convertido en la pesadilla de una población que aún no se recupera de la frustración derivada de la inseguridad, la violencia y los malos gobiernos propios de los tiempos milenarios y el futuro inmediato que se vislumbra no figura como indicador de cambios relevantes en lo social mucho menos en los económico.
Ya que hacia el primer cuarto de siglo del tercer milenio la crisis de la salud no domada como lo presumió la autoridad dio paso a la caía del sistema financiero en los países desarrollados y con mayores daños en países en vías de desarrollo, como se considera a la República Mexicana en este contexto.
Lo que cabe traer a este espacio es si en realidad la llamada 4-T es lo mejor que le pudo ocurrir en México en los albores del siglo 21, de otra manera habrá que interpretar que la nación mexicana no merece los gobiernos que tiene, debido a que los resultados resultan contradictorios a los compromisos de campaña.
Más allá de si es o no una 4-T resulta indiferente para una población que aspira a vivir mejor. Pero como vivir mejor en un país donde sus visitantes, migrantes o como se les quiera llamar, reciben un trato mejor que la que sus habitantes legítimos.
O será entonces que los valores han cambiado al extremo de desplazar a los habitantes propios para presumir ante el mundo la preferencia por los desplazados de sus naciones y llevar a las poblaciones propias a vivir despojados de sus derechos.
Si bien a quedado claro que los presidentes mexicanos están obligados por el gobierno anglosajón a atender y en su caso frenar y encarcelar como lo ha hecho con los migrantes centroamericanos y de esa manera satisfacer las políticas racistas de los vecinos del norte.
De manera que si la 4-T es el mejor de los modelos políticos de los últimos tiempos en México, apenas 6 años atrás no se observaban políticas inquisitorias hacia los migrantes que transitaban por territorio nacional. Desde esta perspectiva, tiene México gobernantes propios de la época ?.
Al cumplirse dos años de gobierno de uno de los aspirantes más intensos que ha tenido México los resultados en ninguno de los rubros de la vida nacional parecen los más apropiados. Si en cambio parecer regresar la copa a su compadre “borolas” que figura como uno de sus detractores, con la aprobación de un nuevo partido nacional, como si los partidos fueran la mejor insignia mexicana.