La Asamblea General de las Naciones Unidas -en el año 2003 con la adopción de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (UNCAC)- estableció el nueve de diciembre de cada año como el DÃa Internacional contra la Corrupción. Dicha fecha, además de ser un elemento simbólico a nivel global, reiterando un consenso entre todos los pueblos del mundo de rechazar la corrupción. Lo cual es un llamado para atajar el problema de la corrupción.
Ésta genera pérdidas económicas estimadas en billones de dólares anuales, según informes de la ONU, y agrava las desigualdades. En paÃses en desarrollo, es relevante avanzar en la implementación, de estrategias preventivas. Por ello, polÃticas públicas como la fiscalización superior, actúan en el control externo, para la buena gobernanza. Ésto es, instrumentar correctos ejercicios de los recursos públicos.
La corrupción, entendida como la suma de prácticas negativas en el uso de los recursos públicos, para obtener beneficios privados, no es un fenómeno aislado sino un sÃntoma de fallas sistémicas en la gobernanza e instituciones públicas. Su impacto genera un efecto multiplicador: Erosiona la legitimidad de los gobiernos, distorsiona la asignación de recursos públicos y perpetúa ciclos de pobreza. Desde la literatura especializada en el tema y desde una perspectiva académica, la corrupción puede analizarse a través de marcos teóricos como el principal medio para desviar recursos de los ciudadanos, debido a debilidad de la rendición de cuentas.
En este sentido, la fiscalización superior, adquiere un rol de primer orden. Las Entidades de Fiscalización Superiores (EFS) tienen la posibilidad de revertir, sobre todo en regiones como la nuestra. Mediante auditorÃas preventivas es posible reducir riesgos, y mejorar los mecanismos preventivos, no punitivos, con buenas polÃticas administrativas. Siempre con enfoques preventivos, con lo que la fiscalización superior trasciende la visión punitiva, por el uso correcto de los recursos públicos en lo que se requiere para incorporar herramientas que mejoren y transparenten la gestión preventiva.
A pesar del valor manifiesto del trabajo de las EFS, la fiscalización superior enfrenta desafÃos. Desde la ASF hemos optado por emprender un proceso de innovación, enfoques preventivos y la toma de decisiones eficaces para enfrentar los desafÃos a la fiscalización en términos técnicos y acercar a la institución con los demás entes públicos y con la sociedad.
Por ejemplo, la digitalización y la incorporación de auditorÃas basadas en Big Data e inteligencia artificial. Además, es esencial la cooperación con otras EFS, como lo hacemos con OLACEFS e INTOSAI.
El marco del DÃa Internacional contra la Corrupción es pertinente para revitalizar la agenda de atención a problemas públicos complejos como el caso de la corrupción. Su presencia es un recordatorio oportuno para atender y definir agendas conjuntas entre las EFS de los paÃses y también a nivel de las entidades federativas. Es una prioridad el fortalecimiento de instituciones como las EFS, a partir de la inversión en capacitación y tecnologÃa para transitar de un enfoque reactivo a uno proactivo y basado en la prevención.
Si, la fiscalización superior, con su énfasis en la prevención, representa una herramienta indispensable para construir sociedades transparentes.
Al promover la rendición de cuentas a partir de la información generada en la fiscalización, las EFS previenen la corrupción, al tiempo de que restauran la confianza en las instituciones.
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