Camina lento, pero camina seguro, que tus pies descalzos no olviden lo que pisan, que recuerden siempre, que se sientan parte de la tierra, y que la tierra misma los reconozca como parte suya.
Camina y piensa por dónde vas pasando, que en ese andar de todos los benditos días, de tanto tiempo, tus ojos vayan tomando la fotografía de tu paso por la vida.
Camina y llena tu mente con la sabiduría que te regala cada maravilloso escenario del entorno que compartes con la gente, y recuerda, que aunque parezca igual, siempre está cambiando, esperando complacerte.
Camina y sigue fielmente las huellas de tu origen, que nunca se te olvide de dónde vienes y mucho menos, a dónde te diriges, para que un buen día puedas llegar a donde quieres.
Camina y si tienes la dicha de que alguien más camine contigo, hazle sentir tu gratitud por acompañarte con la alegría de saber que tú puedes ser su guía, ámalo a cada paso, con el mismo amor con que te ama quien construyó todos los caminos y todos los escenarios, para mostrarte lo mucho que te quería y te sigue amando
Camina conmigo y deja que tu espíritu se regocije con el mío, para hacer el recorrido y darle al motivo que tiene nuestro ánimo deprimido, el perdón para sanar de las heridas, que nuestro cuerpo se ha auto afligido en aquella etapa donde la inocencia no comprende por qué se le ha dañado.
Correo electrónico: