Esta semana, Francisco García Cabeza de Vaca, exgobernador panista de Tamaulipas, volvió a colocarse en el centro del debate.
Todo ocurrió por su aparición en las gradas del AT&T Stadium, en Dallas, durante la semifinal del Mundial de Fútbol entre Francia y España, acompañado del exsecretario del Trabajo, Javier Lozano. Ambos compartieron fotografías y videos en redes sociales.
La imagen desató una nueva ola de reacciones porque ocurre mientras las autoridades mexicanas mantienen vigente una orden de aprehensión en su contra y el Gobierno de México continúa solicitando su extradición a Estados Unidos. De hecho, la propia presidenta Claudia Sheinbaum reiteró durante su conferencia matutina que, si el exgobernador regresara al país, la orden judicial podría ejecutarse y volvió a calificarlo como prófugo de la justicia.
Todo esto ocurre apenas unos días después de que el grupo político de Cabeza de Vaca perdiera el control del PAN en Tamaulipas. La elección interna dio el triunfo a Gloria Garza, quien ya inició su dirigencia con un discurso de unidad y, de hecho, durante su primera rueda de prensa evitó confrontarse con el exmandatario, incluso cuando fue cuestionada sobre los rumores de una posible salida del partido.
Es decir, da la impresión de que, por ahora, esa derrota política poco le preocupa al ex gobernador. Mientras en Tamaulipas otros reorganizan el PAN, él sigue placeándose en otro país, pese a que la justicia mexicana mantiene abierta una solicitud para que responda ante los tribunales. Y eso, quizá, Es lo que ha generado mayor indignación.
Al final, más allá de simpatías o diferencias políticas, el tema de fondo sigue siendo que la justicia llegue. Porque si existen elementos para procesarlo, debe responder ante los tribunales; y si no los hay, también sería sano que el caso se resolviera de una vez por todas.
Pendientes.
Que Dios los bendiga, gracias. Leo sus comentarios en mis redes sociales…