Todos los cruces internacionales entre México y Estados Unidos están al servicio del crimen organizado, desde que son infraestructura. Anteriormente los bandidos cruzaban el río. Hoy el ingenio y la tecnología utiliza túneles; desembarcos, aviones, submarinos. El Tratado de Libre Comercio al incrementar el comercio por la frontera con Estados Unidos incrementó el porcentaje de éxito criminal. Miles de camiones con mercancía diversa cruzan a diario México-Estados Unidos sin que sea posible verificar el contenido que la documentación ampara.
Arturo Soto Alemán, subsecretario de Ingresos, con su antecedente laboral de Administrador de aduana marítima, se ha dado a la tarea, sin tener la facultad para ello, de revisar productos, mercancías, vehículos en territorio tamaulipeco para frenar la actividad criminal, para lo cual también carece de facultades, por lo cual su desempeño institucional está fuera de las leyes y normatividades en vigor, por tanto puede ser investigado al respecto por usurpación de función en el ejercicio y desempeño de su puesto. Es el encargado de los ingresos a la arca estatal, pero cuál interés le mueve a buscar dinero en terrenos ajenos a su competencia. Recuérdese que la ambición inicia a pleitos muy violentos, lo que nunca es recomendable que suceda. Mucho menos en tiempos electorales en los que se requiere paz y tranquilidad para que el ciudadano acuda a las urnas.
El ataque de Soto Alemán es ahora contra agentes aduanales por colusión con el crimen organizado. En su búsqueda por cerrar fuentes de financiamiento del crimen organizado, noble tarea ajena a sus facultades, le pegó a expendios de bebidas alcohólicas, a negocios de partes de autos usados. Deja fuera a las corporaciones de seguridad pública, militares, banqueros, funcionarios públicos, transportistas, contratistas, comerciantes, etc., elementos de la red criminal que con éxito opera en México y en el mundo. Las mafias son antiguas y poderosas. Un subsecretario estatal de Ingresos carece de capacidad para su control, y tarea imposible para él es destruirlas. A lo más que puede aspirar es a participar en el reparto de utilidades, con el riesgo de ser dado de baja de la nómina o del número poblacional por irritar a quienes operan la ilegalidad al amparo y cobijo del Estado Mexicano.
Dinero y traición, es pésima combinación.