La población ocupada se aleja de los sectores agrícola, ganadero, silvicultura, pesca y caza, actividades primarias de la economía, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
En la Encuesta Intercensal 2025, cita que es el único sector que disminuyó, 10%, en 2025. En minería, industrias manufactureras, electricidad y agua, aumentó la población ocupada 16% en 2025. En la construcción subió 8%; en comercio, 19%; en servicios de transporte, comunicación, profesionales, financiero, sociales, gobierno y otros aumentó 44%.
Datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) evidencian la disminución del empleo. Al cierre 2025, seis millones 227 mil personas se ocupan en el sector agropecuario en actividades formal e informal. En el tercer trimestre 2022 se contabilizaban 7 millones 40 mil trabajadores.
La Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) 2025 del Inegi reveló que 81% de los productores del campo tienen 46 años o más, evidenciando parálisis generacional y crisis de relevo. En la superficie sembrada ciclo agrícola de 2022-25, hay caída de 11 millones de hectáreas a 10.3 millones para granos, para el trigo, la caída es 46%.
Población Económicamente Activa: 61.6 millones de personas, integrada por 24.8 millones de mujeres y 35.3 millones de hombres. Tasa de desocupación: 2.8%. Informalidad laboral: 55.1% de la población ocupada (33 millones de trabajadores)
El impacto al migar es profundo. Las ciudades no ofrecen suficientes puestos formales, lo que obliga a los migrantes a integrarse al comercio ambulante o trabajos mal remunerados. El crecimiento satura infraestructura de salud, educación, transporte y suministro de agua potable. Impulsa la creación de asentamientos irregulares, colonias periféricas o viviendas precarias con carencias de servicios básicos. El desarraigo social y la falta de oportunidades incrementan la vulnerabilidad frente a redes delictivas.
A pesar de los programas de apoyo al campo, este sector se despuebla y envejece al salir jóvenes y adultos, lo que reduce la fuerza de trabajo para la labor agrícola con menor producción local de alimentos. La separación de los integrantes altera roles tradicionales y dinámica comunitaria. El desplazamiento forzado por violencia o cambio climático afecta a cientos de miles de hogares que huyen de la inseguridad delictiva o desastres naturales hacia entornos urbanos.