Tras un largo trayecto con paradas en Barcelona, Madrid y Estambul, logré llegar a uno de los países más importantes de la historia de nuestro querido Consejo Mundial de Boxeo: Sudáfrica.
Mi parada inicial fue en Barcelona, donde me reuní con un gran grupo de amigos de la comunidad de boxeo encabezados por el gran campeón Sandor Martín y el recién consagrado en Las Vegas, Ismael Flores; tuve el honor de convivir con el nieto de Marcel Cerdan y una serie más de amigos.
El domingo fui invitado al palco de honor del monumental estadio Spotify Camp Nou por medio del presidente del club, Rafael Yuste, y presencié la coronación del Barcelona en la Liga Española al doblegar a su archirrival, Real Madrid, 2-0. Que me disculpe mi cuñado Pepe Manzur, mi sobrino Juan Pablo y algunos otros amigos, pero ese día el Barcelona lució en grande.
Al día siguiente salimos en tren hacia Madrid: Luis Menéndez, Sargis y Sandor Martín. Íbamos como mulas con gran cantidad de maletas, pues en cada viaje me toca llevar una gran cantidad de cosas para cada parada: cinturones, regalos, memorabilia, materiales, etc… En fin, desde que llegamos a Madrid no hubo un minuto de descanso.
Tuvimos una gran comida con muchos miembros de la comunidad de boxeo de España, con integrantes de la Federación Española de Boxeo, el gran campeón Javier Castillejo, cuatro campeones y campeonas regionales WBC, mánagers, entrenadores y nuestro representante, Miguel de Pablos.
Tras la comida, tuve el honor de participar en el prestigioso programa de radio El Primer Palo de esRadio, conducido por Juanma Rodríguez y Jaime Ugarte. Llegó Salvatore Cherchi desde Italia y por la noche tuvimos más reuniones.
Chano Planas puso sobre la mesa llevar la convención a España; conocí al equipo olímpico y a un par de grandes prospectos profesionales. Hicimos una visita hermosísima a la unidad de oncología en compañía de la Fundación Cris, donde platicamos con esos guerreros que están dando una gran pelea y seguramente saldrán con la mano en alto, sus padres y todo el cuerpo médico que, en verdad, son héroes de la humanidad.
Visitamos uno de los maravillosos gimnasios del gran campeón español Cristian Morales y, antes de ir al aeropuerto, pasamos a ver la increíble tienda de boxeo Leone, guantes italianos con la sociedad de Rafa.
Mi salida hacia Estambul, como parada técnica hacia mi destino semifinal, fue un tanto cansada, pero de ahí ya salí hacia Johannesburgo, Sudáfrica.
Es la primera ocasión que visito este país que me ha cautivado. Desde niño escuché incontables pláticas, discusiones y decisiones controvertidas con relación a Sudáfrica; escuché el nombre Nelson Mandela y el concepto Apartheid muchas veces.

Estando aquí tuvimos un evento en la Fundación Nelson Mandela, grandioso, toda la comunidad del boxeo unida y una plática que se alargó más de cuatro horas. Ya por fin todo hace sentido; entendí por qué mi querido padre, José Sulaimán, y sus compañeros del WBC lucharon 17 largos años en contra del régimen de discriminación racial y abuso de poder del Apartheid.
Los relatos, los hechos y la historia de lo sucedido me han llegado al corazón y es la inspiración que necesitaba precisamente en estos momentos en los que el mundo del boxeo está experimentando algo muy parecido en los Estados Unidos.
Empresas multibillonarias y con gran poder e influencia en la política están aplicando principios similares del Apartheid en el boxeo.
Un grupo dueño de la UFC, WWE y otras empresas de entretenimiento está tratando de cambiar la ley que el grandioso Muhammad Ali instituyó a inicios del siglo para proteger a los peleadores, para maximizar sus derechos, sus condiciones económicas y evitar conflictos de intereses que pudieran interferir con sus derechos y protección.
El Senado de los Estados Unidos ha recibido la propuesta y ha escuchado las declaraciones de estas personas que únicamente pretenden crear una liga de boxeo bajo el mismo formato de la UFC, donde la empresa obtiene ganancias millonarias con el esfuerzo de los peleadores, quienes ganan una miseria.
Este régimen de Apartheid duró casi 50 años, pero fue derrotado gracias a la sensibilidad de quienes pudieron ver su verdadero origen y propósito; se derrumbó por la unidad del mundo que trabajó en búsqueda de la igualdad, luchó en contra del abuso del poder y rechazó la supremacía basada en la riqueza y lo comercial.
Nelson Mandela sacrificó todo para luchar por los principios más elementales de la humanidad y vivió encarcelado 27 años. La historia sucede para que la humanidad aprenda y no se repitan los errores del pasado.
El boxeador es lo que más vale en el deporte y merece tener toda oportunidad de negociar con asesoría y en un mercado libre, y no caer en un monopolio.
El promotor de boxeo es quien da vida al deporte; sin promotores no existe el boxeo. No se debe permitir crear un sistema en el que no exista competencia justa y un mercado libre.
Los organismos que sancionan el boxeo, como el WBC, son quienes sirven como plataforma para los boxeadores desde que son niños y su único sueño es ganar una medalla olímpica para su país o ser campeón mundial, ganar el cinturón verde y oro.
No existe grupo, persona, campeón o institución más poderoso que el boxeo; este le pertenece a los boxeadores y a los aficionados.
¿Sabías que…? Siyakholwa Kuse conquistó el campeonato mundial peso paja WBC este sábado al ganar por decisión unánime al tagalo Melvin Jerusalem. Kuse es el cuarto sudafricano en ganar un título mundial WBC, uniéndose a Sugar Boy Malinga, Dingaan Thobela y Kevin Lerena.
Anécdota de hoy… Nelson Mandela salió de la cárcel en 1990, fue electo Presidente en 1994 y la convención anual del WBC se llevó a cabo en 1998, siendo el mismo Mandela quien la inauguró.
“Estar junto a Nelson Mandela en nuestra convención fue sin duda uno de los momentos más increíbles y memorables en mi vida; su sencillez, calidez y sinceridad me dieron la máxima alegría, pues en privado me dijo que sabía que el boxeo había tomado la lucha contra el mal, que un tal Sulaimán estaba peleando por mí y Sudáfrica. Eso le dio fuerza y seguridad, y así, en los momentos más difíciles, su mentalidad de boxeador lo sacó adelante durante el infierno que vivió”.
