Santa Clara, California.— Con una actuación defensiva dominante, los Seattle Seahawks derrotaron 29-13 a los New England Patriots para conquistar el segundo Super Bowl de su historia, en el duelo celebrado este domingo en el Levi’s Stadium.
Dos de las defensivas más sólidas de la NFL se enfrentaron en el máximo escenario, pero fue Seattle quien impuso condiciones de principio a fin, firmando una exhibición histórica que asfixió por completo a la ofensiva de Nueva Inglaterra.
La defensa de los Seahawks, conocida como “The Dark Side”, fue la gran protagonista del encuentro, al registrar seis capturas, tres entregas de balón forzadas y un touchdown defensivo. En este logro destacó la participación del británico Aden Durde, quien se convirtió en el primer entrenador extranjero en ganar un Super Bowl, desempeñando un papel clave dentro del cuerpo técnico.
El mariscal de campo de los Patriots, Drake Maye, quien estuvo cerca de ser nombrado Jugador Más Valioso de la temporada, nunca encontró ritmo ante la presión constante. Tras irse al descanso con desventaja de 9-0, su primer error del segundo medio derivó en el touchdown de AJ Barner, que abrió el marcador de anotaciones en el último cuarto.
Más tarde, el apoyador Uchenna Nwosu selló el dominio defensivo al devolver una intercepción 45 yardas hasta la zona de anotación, mientras que el pateador Jason Meyers aportó cinco goles de campo, estableciendo un récord en el Super Bowl.
“Fuimos el mejor equipo, creímos unos en otros y hoy somos campeones”, declaró el entrenador en jefe Mike Macdonald al término del partido.
“Fuimos al lado oscuro esta noche. Nuestros jugadores lo hicieron realidad y ganamos el juego”.
Con esta victoria, Seattle confirma su lugar entre las franquicias élite de la NFL y deja una huella imborrable gracias a una defensa que ya es parte de la historia del Super Bowl.