La Federación Internacional del Automóvil diseñó un paquete reglamentario que modifica los monoplazas. Se trata de un borrón y cuenta nueva para las diez escuderías actuales y para la undécima que se sumará a la parrilla: Cadillac, con Sergio “Checo” Pérez al volante.

Que el piloto mexicano con más Grandes Premios disputados en la historia encabece un equipo sin antecedentes en la categoría le da al proyecto una relevancia que trasciende lo deportivo. Para los fanáticos de este país, muchos de los cuales ya preparan sus apuestas para hoy, cada sesión de entrenamientos libres será una prueba de fuego.

Qué cambia en los coches y por qué importa tanto

El reglamento técnico de 2026 busca reducir un 30 % la carga aerodinámica y un 55 % la resistencia al aire para que los autos puedan rodar cerca unos de otros sin sobrecalentarse ni perder rendimiento. El resultado deberían ser carreras con más disputas reales en pista y no solo estrategias de pit wall.

Los cambios más importantes son:

  • Unidad de potencia redistribuida: el V6 turbo de 1.6 litros se conserva, pero el motor de combustión bajará a 400 kW (536 hp) y el componente eléctrico subirá a 350 kW (469 hp). Se elimina el MGU-H, una pieza que durante años encareció y complicó el desarrollo de los propulsores. La proporción queda en un reparto 50-50 entre combustión y electricidad.
  • Chasis más cortos y livianos: el peso mínimo cae a 768 kg. La distancia entre ejes se recorta 200 mm para quedar en 3,400 mm, y el ancho total del auto pierde 100 mm. Los neumáticos también adelgazan.
  • Aerodinámica activa y nuevo sistema de adelantamiento: los alerones delantero y trasero incorporarán elementos móviles que se ajustan según el tramo del circuito. El DRS convencional desaparece. En su lugar, el coche que persigue recibirá un impulso de energía eléctrica adicional para facilitar la maniobra de rebase.
  • Combustible 100 % sostenible: la gasolina se obtendrá de biomasa no alimentaria o residuos, con huella de carbono neutra desde la producción.

Las pruebas de impacto también serán más severas. En conjunto, la FIA apuesta por máquinas donde la gestión energética será tan determinante como el talento puro del piloto.

Pérez frente al cambio de reglas

Cuando la F1 vivió su última revolución normativa, en 2022, Checo respondió con la mejor temporada de su carrera. Cerró tercero en el campeonato con 305 puntos, ganó en Mónaco y Singapur, y subió al podio en 11 de las 22 carreras del calendario.

Pero el escenario de 2026 no se asemeja a aquella época dorada. Los neumáticos delanteros perderán 25 mm de ancho y los traseros 30 mm, lo cual alterará el agarre mecánico en frenada y paso por curva.

Para un piloto célebre por su capacidad de conservar las gomas (rasgo que le ha permitido alargar stints y ganar posiciones en carrera), la combinación de menor peso y menor degradación podría jugar a su favor en tandas largas.

Asimismo, con menos carga en el eje delantero, la transferencia de pesos al frenar exigirá una precisión milimétrica. Pérez tendrá que recalibrar su pilotaje para rotar el coche en las curvas lentas y sacar partido de la aerodinámica activa en las rápidas.

México y su vínculo con la F1

El Gran Premio de la Ciudad de México registró 405,000 asistentes en la edición de 2024, récord absoluto del evento. El contrato con la F1 está asegurado hasta 2028, señal de que tanto la organización local como Liberty Media reconocen el peso comercial del mercado mexicano.

Son pocos los países que generan el nivel de fervor que se vive en el Autódromo Hermanos Rodríguez, un trazado ubicado a más de 2,200 metros de altitud que pone a prueba la refrigeración de los motores y el rendimiento aerodinámico como ningún otro circuito en el calendario.

Que Pérez pilotee el primer Cadillac de la era moderna de la F1 le añade un significado especial a la cita programada del 30 de octubre al 1 de noviembre de 2026. Será la primera vez que la afición local vea a su piloto estrella liderar un proyecto desde cero en la máxima categoría.

Con monoplazas diseñados para propiciar peleas cuerpo a cuerpo y un sistema de rebase menos dependiente de la aerodinámica pasiva, las condiciones están dadas para que las carreras ganen en intensidad.

El desenlace, por supuesto, dependerá de cuán rápido Cadillac logre poner un auto competitivo en pista y de cuánto margen tenga Pérez para influir en el desarrollo. Lo que ya nadie discute es que 2026 marcará un antes y un después, tanto para la Fórmula 1 como para el automovilismo mexicano.