Este pasado sábado, nuestra familia celebró la unión en matrimonio de mi sobrino Héctor y su ahora esposa, Jimena. La misa fue quizá la más hermosa que pueda recordar, ya que el padre llegó al corazón de todos con la sencillez de sus palabras: mensajes cortos, pero llenos de verdad, que nos llevaron a la reflexión.
Fue una boda llena de felicidad, en la que en todo momento los novios recibieron el cariño y los buenos deseos de familiares y amigos.
Precisamente este primero de abril cumplo 26 años de casado con mi esposa Christiane, y fue esta boda la que me llevó a entender cómo pasa la vida y que, en realidad, lo único que importa es quién está junto a ti, mientras que usualmente estamos todos atentos a lo que sucede afuera. Me siento muy contento el día de hoy y quise compartirlo con quienes me hacen el honor de leer esta columna, invitándolos también a reflexionar sobre cómo vivimos: entender que solamente se muere una vez, pero se vive todos los días, cada momento, y que muchas veces no valoramos lo que tenemos ni a quienes tenemos.
Mientras hacía el ridículo en la pista de baile, grandes combates se daban por campeonatos mundiales del WBC, y vaya que hubo acción en el ring.
Sebastián Fundora dio una demostración de su grandeza al destruir al ex campeón mundial Keith Thurman, una golpiza despiadada que llevó al réferi a detener el combate tras el daño brutal que la “Torre Infernal” impuso al norteamericano.
Fundora es campeón mundial superwelter del WBC; su hermana Gabriela es campeona mundial mosca del WBC y también de los otros organismos reconocidos mundialmente: WBA, WBO e IBF. Tener hermanos campeones mundiales es algo difícil de ver, y más aún que lo sean de manera simultánea.

Los hermanos Ruelas lo fueron en los años 90, promovidos por el muy querido Dan Goosen; los hermanos Vitali y Wladimir Klitschko, quienes dominaron por toda una década la división de los pesos completos; los mexicanos Juan Manuel y Rafael Márquez, ambos grandes campeones; Ricardo y René Arredondo; los tailandeses Kaosai y Khaosai Galaxy en peso minimosca; Don y Bruce Curry; los japoneses Koki, Daiki y Tomoki Kameda; y Jermall y Jermell Charlo, quienes fueron campeones del WBC hace algunos años en peso superwelter y medio. Ellos aún están activos y buscan regresar a niveles mundialistas.

Solamente 40 pares de hermanos han sido campeones mundiales.
El boxeo es, ante todo, un deporte de honor, disciplina y grandeza humana. La reciente victoria de Gabriela “Bonita” Sánchez sobre Támara Demarco nos recordó precisamente esos valores que elevan a nuestro querido deporte más allá de los golpes y las estadísticas.
Desde el primer campanazo, ambas guerreras mostraron determinación, técnica y un profundo respeto por el arte del boxeo. Gabriela impuso condiciones con inteligencia, combinaciones precisas y un ritmo que fue marcando el rumbo del combate. Sin embargo, Támara respondió con valentía, demostrando por qué subió al ring con la firme intención de triunfar. Fue una batalla digna, de esas que enorgullecen al boxeo femenil y que conectan con la afición. Y, para alegría de la gente que apoyó a la Bonita en su ciudad, ella les regaló el triunfo que la deja como campeona interina mosca del CMB.
Pero, más allá del resultado, hubo un momento que quedará grabado: el abrazo sincero entre ambas al finalizar la contienda. Ese gesto resume lo que significa ser boxeador: competir con el corazón, pero también reconocer al rival como un igual, como un compañero de camino.
Quiero también destacar el respaldo institucional que hizo posible este evento. El apoyo del Gobierno de Puebla, encabezado por Alejandro Armenta Mier, con quien me reuní en la semana de la pelea, reafirma el compromiso con el deporte como herramienta de transformación social. Cuando las autoridades creen en el boxeo, se abren oportunidades para que nuevas generaciones encuentren disciplina, sueños y un camino de vida. Gobernador, agradecemos su apoyo incondicional al deporte, pero principalmente al boxeo.
Por otra parte, quiero mencionar —y me es muy grato decir— que el programa Boxeando por la Paz ya cumplió con su primera fase. El histórico programa, que se anunció hace unas semanas en la Mañanera con nuestra presidenta Claudia Sheinbaum, ya entregó los primeros apoyos.
Estamos en la segunda etapa del maravilloso programa, inscribiendo gimnasios como centros de trabajo, con tutores y boxeadores que dan clases gratuitas a miles de niños que se dan cita para lograr activación física y, por qué no, encontrar a los nuevos valores para nuestro boxeo: los futuros campeones.
¿Sabías que…? La Bonita Sánchez acaba de proclamarse campeona mundial interina de peso mosca del CMB, pero también es secretaria del Deporte y Juventud de Puebla, trabajo que desempeña con honor y con el que respalda a la juventud de su ciudad.
Anécdota de hoy… Don José viajó hasta Puebla para ver la pelea de Saúl “Canelo” Álvarez. El tapatío peleó el 15 de septiembre de 2009 en el Auditorio Siglo XXI y ganó por nocaut técnico en un round sobre Carlos Herrera. Esa fue una muestra más del respaldo total que Don José y el CMB siempre le mostraron a Canelo.
