El Atlante jugó con el corazón por delante y humilló al Cruz Azul para derrotarlo 3-2, haciendo trizas al Campeón de Campeones.

Terminó la racha del técnico cementero, Joel Huiqui quien vio caer a su equipo luego de 10 partidos sin conocer la derrota.

Amarga manera de lucir su corona de Campeón de Campeones, ante uno de los clubes más modestos del Máximo Circuito, pero que tiene el coraje y el amor por la camiseta bien puestos.

Fueron más de 40 minutos de un futbol insípido que dejó apenas un par de pinceladas de los celestes, quienes jugaron sobrados, sintiendo que dominaban a un equipo con menos recursos futbolísticos.

Pero los Potros de Hierro hicieron la magia antes de irse al descanso. Al minuto 44, Luis Puente entró como tromba y anotó el 1-0, mientras que el portero Andrés Gudiño pidió una falta que no existió.

Luego Luis Calzadilla colocó el esférico a un costado del arco celeste y ahogó el grito de gol del técnico, Miguel Herrera quien lamentó la falla de su mediocampista.

Apenas inició el segundo tiempo, Calzadilla no se quedó con las ganas de mecer las redes y al 47′ anotó el 2-0 tras el servicio de Jhojan Julio.

Fue en ese momento cuando La Máquina reaccionó y metió a sus titulares. Huiqui quiso ajustar el planteamiento, pero del otro lado también defendieron la ventaja de manera bravía.

Le anularon un gol a Christian Ebere y hasta què Nicolás Ibáñez se sacudió la modorra llegó el 2-1 al 60′.

Los azulgranas se repartieron en la cancha, sin bajar los brazos y el portero Óscar Jiménez tuvo una noche memorable, sacó los reflejos felinos y terminó con la cabellera erizada tras aguantar la embestida azul.

Hasta el grito homofóbico apareció para molestar al cancerbero del Atlante, pero se ha vuelto tan común que ya nadie llama al orden al público.

El tercer gol de los Potros llegó por la vía penal. Willer Ditta se fue sobre la pierna de Martín Fernández y la jugada fue revisada en el monitor por el árbitro, Abraham Quirarte.

Jhojan Julio cobró desde los once pasos al 75′ y anotó el 3-1.

Al 91′ se marcó penal a favor de los celestes, pero Jiménez se recostó a su lado derecho y detuvo el disparo del “Toro” Gabriel Fernández.

Agonizaba el tiempo de reposición cuando Agustín Palavecino se apuntó el 3-2, que llegó de manera tardía porque ya no le alcanzó a La Máquina para empatar.