El dueño de dos restaurantes de Kansas llamados AJ’s NY Pizzeria utilizaba Doordash, una empresa de reparto de comida a domicilio, pero no le iba tan bien.

La empresa Doordash modificó la ficha de la pizzería en Google para añadir la opción de reparto a domicilio con un enlace a su propio servicio.

Al notar que si una pizza costaba 24 dólares en cualquiera de las dos pizzerías, Doordash la vendía por $16.

Para una empresa valorada en 13,000 millones, perder $8 por venta no parecía un problema, al menos no a corto plazo.

Así que, cuando se dio cuenta de esto, el dueño de AJ’s llamó a un amigo y ambos urdieron un plan.

El amigo, Ranjan Roy, cuenta la historia completa en un post de Substack.

Primero compraron 10 pizzas por 160 dólares y las enviaron a casa de otro amigo. Un repartidor de Doordash apareció en el restaurante y pagó $240 con una tarjeta de crédito.

Fue un experimento exitoso, pero no muy rentable: el coste real de las pizzas era de $70, así que AJ’s solo obtuvo un beneficio de $10.

Después pidieron otras 10 pizzas del mismo precio, pero esta vez AJ’s las envió sin ingredientes: solo la masa, que no valía prácticamente nada.

Gracias a este engaño, AJ’s ganó 75 dólares ($240 -$160 para Doordash -$5 en cajas).

La pareja repitió el proceso varias veces durante las semanas siguientes, pero Doordash, aparentemente, no se dio cuenta de lo que estaba pasando.

Más adelante, ambos descubrieron que la compañía estaba vendiendo a pérdida como «prueba de demanda» de la pizzería.

Si la prueba hubiera sido exitosa, entonces Doordash habría mandado a un representante al restaurante, historial de pedidos en mano, para firmar un acuerdo con el que habrían empezado a cobrar, directamente a AJ’s NY Pizzeria, y por cada pedido, una tarifa.

Hay varias prácticas dudosas en esta historia, pero la más llamativa es que Doordash (y otras aplicaciones de comida) modifiquen sin pedir permiso la ficha de los restaurantes en Google para desviar a los comensales.

Otros servicios como Grubhub incluso generan números de teléfono para cada restaurante: puede que alguien llame a uno de esos números pensando que va a hablar directamente con el restaurante, pero en realidad va a ser transferido a una centralita de Grubhub que gestionará el pedido llevándose una comisión.