Una de las teorías conspirativas de los 2000 parece haberse vuelto real. ¿Recuerdas aquellas cadenas virales donde se advertía que te cuidaras porque podían picar con agujas con droga o enfermedades en espacios públicos? Pues en Reino Unido cerca de 300 personas han denunciado haber sido víctimas de algo similar.

Y es que en los reportes se indica que en los últimos dos meses se han registrado casi 300 casos de gente que fue picada con jeringas en clubes nocturnos del Reino Unido y que luego se sintió como si estuviera drogada. El Consejo de Jefes de Policía Nacional detalló que desde inicios de septiembre hasta el 8 de noviembre se produjeron al menos 274 casos del nuevo tipo de agresión, del cuál se desconoce el por qué.

Las presuntas víctimas reportaron que sintieron pellizcos en los brazos y que después les salieron moretones y agregaron que acudieron a los hospitales por temor a haber sido contagiadas con VIH o hepatitis, lo cual hasta ahora no se ha producido.

Jóvenes protestan y exigen seguridad

Los primeros informes se hicieron públicos en octubre y poco después activistas y jóvenes protestaron en al menos 40 ciudades de Reino Unido, para exigir que los centros nocturnos tuvieran mejores medidas de seguridad. La división de asuntos de drogas de la policía respondió que están investigando los incidentes relacionados con el uso de jeringas, pero el caso avanza con lentitud.

“Seguiremos analizando los informes y colaborando con las fuerzas policiales, además de con otros socios de las fuerzas del orden, como la Agencia Nacional contra la Delincuencia y las Unidades Regionales contra la Delincuencia Organizada, a medida que se desarrollen las investigaciones, para elaborar un perfil del problema y determinar cualquier otra acción por parte de la Policía o de los locales”, mencionó en rueda de prensa Jason Harwin, jefe de la división de drogas de los uniformados.

Sin embargo, las pesquisas han sido infructuosas, pues es muy difícil dar con los responsables. Al respecto, Harry Sumnall, catedrático de la Universidad John Moores de Liverpool mencionó que: “Es difícil dar sentido a lo que está sucediendo con respecto a las supuestas agresiones con agujas. Incluso si se detecta una sustancia, no es fácil identificar a los autores, a menudo en entornos oscuros y abarrotados, y perseguirlos”.