Ben Muscroft, de 42 años, pesaba 175 kilogramos cuando fue al país asiático a visitar a su hermano en 2012, por lo que el viaje resultó difícil para el; al ver como afectaba su condición física su calidad de vida decidió cambiar su rutina.

Muscroft afirma que el viaje fue desagradable: necesitó una extensión de cinturón de seguridad en el avión por la anchura de su abdomen, la gente lo miraba con desdén y por sobre todo: no pudo caminar por la muralla china debido a que su peso no le permitía caminar más de 5 minutos.

“No estaba en condiciones de caminar, lo cual realmente lamento”, aseguró en una entrevista.

Desde pequeño batallo con el peso, al igual que los demás miembros de su familia, por lo que decidió cambiar su estilo de vida; comenzó a practicar yoga, correr y hacer pesas tres veces por semana.

Ahora, afirmó que ha recuperado la confianza en sí mismo y se siente listo para regresar a China el próximo año con su novia y enfrentar de nuevo a la Gran Muralla.

“Ahora sé que puedo lograr cualquier cosa que me proponga”, aseguró.