Abordar un avión sin tener que pasar por filtros de seguridad, sin sufrir turbulencias, sin pagar por el costo del pasaje y, además con la opción de poder elegir lo que se quiere comer y beber a bordo, es posible. ¿Qué?, ¿cómo?

Resulta que la fiebre de los restaurantes temáticos también ha alcanzado a la aeronáutica y hoy en día más de una decena de aviones fuera de servicio han sido adaptados como restaurantes y bares, para que los amantes de los aviones puedan sentir la emoción de estar a bordo y quienes temen a las alturas puedan subirse, sin necesidad de ajustarse el cinturón de seguridad.

El avión de carga C-123, una reliquia de la Guerra Fría, nombrado restaurante-bar El avión es uno de los lugares más buscados por los turistas que visitan el Parque Nacional Manuel Antonio, en Costa Rica, ya que no sólo ofrece una experiencia gastronómica dentro del fuselaje, sino también se pueden contemplar los atardeceres del Océano Pacífico.

Otro lugar de este tipo es la Pista 34 (Runway 34), que ofrece a sus clientes una experiencia culinaria y servicio de bar en un hangar que alberga un avión Ilyushin Il-14, que estuvo en servicio hasta 1992. Según el restaurante-bar, después de que el equipo se retiró de servicio se vendió a un inversionista que se lo llevó a Moscú y más tarde fue transferido a la ciudad de Zhukovsky.

Acra, la capital de Ghana, también resguarda un avión McDonnell Douglas (DC-10), que se ha convertido en un restaurante. La iniciativa se llama Tante DC10 y opera con este quipo, que era parte de la extinta aerolínea Ghana Airways. Este es el primer restaurante de aviones que se estableció en África y está ubicado frente al aeropuerto de Acra.

De acuerdo con la empresa, que es una asociación público-privada, el restaurante tiene capacidad para 118 comensales.

La cabina ha sido totalmente reemplazada por una barra y un área de espera. El restaurante ofrece cocina y productos locales, y las meseras suelen ir vestidas como sobrecargos.