Los dragones de Komodo son considerados los lagartos más grandes del planeta, pues llegan a medir hasta tres metros y pueden pesar casi 90 kilos. Sin embargo, a pesar de lo imponente que puede sonar el nombre y lo impresionante de su apariencia, estos animales son vulnerables a problemas como el cambio climático y, por supuesto, la desaparición de su hábitat, mismo que se ha visto en constante riesgo.

El sábado 4 de septiembre de 2021, la Unión para la Conservación de la Naturaleza (UICN) anunció que los dragones de Komodo en Indonesia han pasado a formar parte de la Lista Roja de especies amenazadas, por lo que se considera que ya se encuentran en peligro de extinción. Una de las causas principales es que el cambio climático reducirá el hábitat de estos animales un 30% durante los próximos 45 años debido a las altas temperaturas y el alto nivel del mar.

¿Cuáles son las características de los dragones de Komodo?

Especies como el dragón de Komodo han sobrevivido muchos ciclos de cambios y, de acuerdo con National Geographic, estos animales aparecieron hace cinco millones de años, específicamente. Sin embargo, el género Vanarus ha sido rastreado hasta hace 40 millones de años, aproximadamente. Por esta razón, los dragones están relacionados de manera estrecha con los dinosaurios, que habitaron la tierra hace 200 millones de años.

Algunas de las actividades que desempeñan estos animales son tumbarse al sol, cazar, poner huevos y rapiñar para sobrevivir. Aunque son una de las especies que prefiere estar en soledad, se calcula que pueden llegar a vivir de 30 a 50 años en las islas del sudeste Asiático, el territorio del archipiélago indonesio en el que habitan, rodeados de palmeras y praderas. Según los testimonios más antiguos, se localizaron las palabras “Aquí moran dragones” en los mapas de la región.

Un animal peligroso

El dragón de Komodo es considerado un gran cazador, pues tiene la capacidad de alcanzar los 19 kilómetros por hora con tal de cazar a sus presas. Su método es tan efectivo como terrorífico, pues ataca por sorpresa y desgarra el cuerpo de sus presas por la parte más tierna o les arranca una pata. Aunque no echa fuego como un dragón de cuentos, su boca desprende una saliva venenosa que impide que la sangre de sus víctimas coagule, por lo que se desangran enseguida.

Según la revista National Geographic, no existen datos específicos respecto al problema, pero se estima que la población de dragones de Komodo ha disminuido considerablemente durante los últimos 50 años, lo que ha ocasionado que las personas especialistas en el tema se pregunten si será viable que estos animales continúen sobreviviendo ante tantas adversidades, por lo que se planea implementar medidas para su conservación.