Mientras el gobierno de Japón otorgó los primeros permisos para la creación de embriones animales con genes humanos, en China, donde las leyes son más permisibles, el equipo del investigador español Juan Carlos Izpisúa, logró crear por primera vez un híbrido de humano y mono, como parte de un estudio que busca cultivar órganos en animales que puedan ser trasplantados en humanos.

Los animales son llamados acertadamente “quimeras”, como las criaturas de la mitología griega. Los científicos, divididos en equipos, trabajando en la Universidad Católica de Murcia y el Instituto Salk de Estados Unidos, lograron modificar genéticamente los embriones de mono para inactivar genes esenciales para la formación de sus órganos.

Posteriormente, el equipo de investigadores inyectó células humanas capaces de generar cualquier tipo de tejido. Sin embargo, los científicos interrumpieron la gestación de la quimera antes de su nacimiento.

“Desde la UCAM y el Instituto Salk estamos tratando no ya solo de avanzar y continuar realizando experimentos con células humanas y de roedores y cerdos, sino también con primates no humanos”, explicó Izpisúa.

Aunque no han dado muchos detalles de los resultados obtenidos hasta el momento, aseguran que son “muy prometedores”.