Los investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Sidney, desarrollaron un plástico qué está enriquecido con un tritiocarbonato obtenido mediante una reacción entre ácido sulfhídrico y disulfuro de carbono.

Este polvo permite a los termoplásticos creados recuperarse más rápido y de forma económica en caso de una ruptura u otro daño, las reparaciones pueden efectuarse a temperatura ambiente en la presencia de luz LED.

Este invento es un beneficio para el medio ambiente, es una tecnología innovadora porque no hay que volver a sintetizar un material nuevo cada vez que se rompe, así aumentan la vida útil de los materiales, lo que reduciría la cantidad de residuos de plástico.

Además, se necesitan sólo unas horas para completar este proceso frente a una hora si se utiliza el nuevo método. Aunque, de momento, la impresión 3D no produce mucho impacto medioambiental ya que todavía está en proceso.

Para probar este plástico, crearon un violín impreso en 3D, lo rompieron y la repararon con luz LED, esto demostró la resistencia del nuevo plástico, al recuperarse por completo hasta volver a su estado original. Por este motivo, los científicos creen que la venta de este proyecto será un éxito debido a la sencillez y rapidez del proceso de restauración.