Se terminó la temporada decembrina, pero seguimos en invierno y lamentablemente también en esta Nueva Normalidad que nos exige quedarnos en casa para cuidarnos, por ello es necesario buscar alternativas y opciones para evitar en lo posible salir de nuestro hogar.

Realizar compras de víveres es algo necesario, sin embargo, te ofrecemos una manera sencilla y económica de aprovechar los excedentes de frutas y a la vez, crear sabrosas conservas de vegetales y encurtidos.

Las mermeladas se han sofisticado y alejado de los clásicos sabores que mamá siempre tenía en la cocina, como la mermelada de fresa. Hoy existen sabores más experimentales al paladar que aportan dulzura, frescura y otra experiencia.

En el desayuno, las mermeladas y conservas son un ritual obligado para acompañar un café caliente, fruta y un pan tostado. La mermelada es parte de la dieta de cualquier familia mexicana porque aporta energía y practicidad en la rutina acelerada de nuestra cotidianeidad.

En las alacenas, las mermeladas siempre ocupan un lugar y en las estanterías de los supermercados existe una gran variedad de frascos que exhiben desde los más típicos sabores, hasta los más exóticos.

Entre tanta diversidad, resulta complejo elegir la adecuada cuando están hechas de fórmulas saturadas de azúcar y conservadores, cuantimás si buscamos tener una dieta más saludable.

El placer no debe estar peleado con lo saludable, por ello cada vez buscamos productos que destaquen el protagonismo de la fruta y sabores poco convencionales, aun cuando tengan un precio más elevado que el habitual.

En los últimos años han surgido negocios emprendedores que están aprovechando este mercado al ofrecer mermeladas y conservas más artesanales e innovadoras y aplaudimos ese esfuerzo.

Cuidar nuestra economía en estos tiempos es fundamental, pensando en ello Santa Vida creo un taller en el que te enseñan a preparar tus propias mermeladas y conservas para que ahorres, aproveches los excedentes de frutas y verduras y, si lo deseas; emprendas tu propio negocio.