La sobrepronación del pie es algo que preocupa con mucha frecuencia a los corredores. Consiste en que el pie se gira hacia dentro al caminar o al correr. Esto hace que la pisada sea diferente a la normal, provocando que primero golpee el borde externo del talón en el suelo.

Lo más adecuado para que el peso se reparta de forma uniforme es apoyar todo el talón primero. Después se apoya la punta del pie, como si rodara. La sobrepronación puede incrementar el riesgo de sufrir lesiones. Por ejemplo, se asocia a una mayor frecuencia de esguinces de tobillo y de tendinitis.

¿Qué es la sobrepronación del pie?

Antes de comenzar a hablar sobre la sobrepronación del pie es importante entender qué es la pronación en sí. Se trata de un mecanismo fisiológico en el que el pie se rota hacia dentro al caminar o al correr. De esta forma, el pie amortigua y absorbe el impacto que se produce al pisar.

Sin embargo, a veces este mecanismo es excesivo. La sobrepronación del pie suele aparecer cuando los músculos están débiles o fatigados durante la carrera. Esto hace que el pie se gire demasiado hacia dentro. Los tendones y los ligamentos comienzan a estar a una mayor tensión de la habitual.

La sobrepronación del pie es sinónimo de hiperpronación. Se considera que aparece cuando el pie supera los 12 grados de pronación. En algunos casos puede estar influenciada por un mal calzado o por caminar con zapatos de tacón durante mucho tiempo.

Síntomas que aparecen

 

La sobrepronación del pie, como hemos explicado, provoca que durante las pisadas el peso se sustente sobre la parte interna. Esto puede desencadenar numerosos síntomas. Uno de los más frecuentes es que los pies estén planos.

Del mismo modo, pueden aparecer callos en la parte interna o dedos en martillo. Estos últimos son una deformidad que consiste en que alguno de los dedos adopta una posición similar a una garra.

Las personas que tienden a realizar sobrepronación suelen tener dolor en el arco del pie. Este dolor también afecta a las articulaciones, como la rodilla o la cadera. Al no amortiguar de forma adecuada el impacto es absorbido por las zonas superiores de los miembros inferiores.

Incluso se puede afectar la espalda. Los ligamentos y los tendones también sufren. Por eso se relaciona con patologías como la tendinitis del tendón de Aquiles y la fascitis plantar. Del mismo modo, la sobrepronación del pie se relaciona con un mayor riesgo de que aparezca un espolón calcáneo.

Un estudio realizado en la Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud de Sevilla explica que este mecanismo puede asociarse al síndrome piramidal del corredor. Es un problema que causa dolor y adormecimiento en los glúteos y la parte trasera de la pierna. Se produce porque el nervio ciático queda comprimido por el músculo piramidal.

Síntomas que aparecen

La sobrepronación del pie, como hemos explicado, provoca que durante las pisadas el peso se sustente sobre la parte interna. Esto puede desencadenar numerosos síntomas. Uno de los más frecuentes es que los pies estén planos.

Del mismo modo, pueden aparecer callos en la parte interna o dedos en martillo. Estos últimos son una deformidad que consiste en que alguno de los dedos adopta una posición similar a una garra.

Las personas que tienden a realizar sobrepronación suelen tener dolor en el arco del pie. Este dolor también afecta a las articulaciones, como la rodilla o la cadera. Al no amortiguar de forma adecuada el impacto es absorbido por las zonas superiores de los miembros inferiores.

Incluso se puede afectar la espalda. Los ligamentos y los tendones también sufren. Por eso se relaciona con patologías como la tendinitis del tendón de Aquiles y la fascitis plantar. Del mismo modo, la sobrepronación del pie se relaciona con un mayor riesgo de que aparezca un espolón calcáneo.

Un estudio realizado en la Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud de Sevilla explica que este mecanismo puede asociarse al síndrome piramidal del corredor. Es un problema que causa dolor y adormecimiento en los glúteos y la parte trasera de la pierna. Se produce porque el nervio ciático queda comprimido por el músculo piramidal.

Hay diferentes ejercicios que pueden mejorar la tensión en los tendones y en los músculos. Lo ideal sería acudir a un fisioterapeuta para que realice recomendaciones personalizadas.

Un estudio realizado en la Universidad de Coruña sugiere que los ejercicios centrados en los rotadores externos y abductores de cadera pueden mejorar la situación. Una forma sencilla de concretarlos es separar los pies a la altura de las caderas, estando de pie, intentando apoyar el peso en los bordes externos del pie.

Hay que mantener esta postura durante unos segundos y repetir varias veces. Se aconseja realizar este ejercicio con frecuencia y tratar de mantener esa posición al caminar.

Otro ejercicio consiste en estirar los músculos de la pierna. La forma más sencilla de hacerlo es sentarse sobre el suelo con las piernas estiradas. Hay que intentar tocar la punta de los dedos. Si no se llega, se puede utilizar una banda elástica para bajar poco a poco.

La sobrepronación del pie no se considera una patología

Lo cierto es que la sobrepronación del pie no es realmente una condición clínica. Es una alteración del mecanismo fisiológico de pronación. Sin embargo, como hemos visto, puede dar lugar a dolor y a otros cuadros, como la fascitis plantar.

Por eso, aunque no sea una situación grave, es fundamental consultar con un especialista. Cuanto antes se adapte el calzado o se pongan en marcha ejercicios específicos, más probabilidad hay de evitar problemas secundarios a la hiperpronación.