La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda brindar a los bebés una alimentación basada en la lactancia materna exclusiva hasta, al menos, los 6 meses de edad. Ahora bien, ¿existen situaciones en las que no puedes amamantar? Lamentablemente sí, acompáñanos a descubrirlas.

7 situaciones en las que no puedes amamantar

En general, la mamá puede amamantar al bebé aun estando enferma, siempre y cuando no se trate de una de las enfermedades que describiremos a continuación, esté en peligro su vida o necesite medicación que pueda pasar a través de la leche.

De hecho, el Hospital Marina Alta de Denia ha publicado una web con la compatibilidad de los diferentes medicamentos habituales para enfermedades leves (gripe, anginas, gastroenteritis, cistitis) con la lactancia materna: e-lactancia.

Sin embargo, ¿qué sucede cuando la madre necesita hospitalización o padece alguna infección grave? A continuación, descubriremos juntos aquellas situaciones en las que no puedes amamantar.

1. Leucemia humana de células T

La leucemia humana de células T está causada por un retrovirus. Una vez que ha logrado infectar una célula, utiliza una enzima para convertir su ARN en ADN y mezclarse así con el ADN de la célula huésped y multiplicarse. Dicha infección puede pasar de la madre al bebé a través de la lactancia.

2. Virus del VIH

Se ha comprobado que el virus del VIH pasa a través de la leche materna, por este motivo se recomienda la suspensión de la lactancia cuando la madre está infectada por el virus.

No obstante, en la actualidad, se están estudiando diferentes maneras de permitir la lactancia materna por parte de madres portadoras. Aún faltan investigaciones sobre la acción de los retrovirales y la seguridad del tratamiento.

3. Galactosemia: situaciones en las que no puedes amamantar

Esta enfermedad se caracteriza por la imposibilidad del niño de digerir la galactosa, uno de los azúcares que conforman la lactosa y que está presente en la leche materna. Se trata de una enfermedad hereditaria rara que puede llegar a dañar el hígado y el sistema nervioso central del pequeño.

Existen tres clases de galactosemia pero su diagnóstico es sumamente difícil. Si bien, quienes padecen galactosemia periférica o intermedia podrían consumir determinados niveles de galactosa, al no poderse determinar exactamente el tipo de la enfermedad, se suele aconsejar la exclusión de la galactosa de la dieta suspendiendo la lactancia materna.

4. Estás embarazada y tienes sangrado

Otra de las situaciones en las que no puedes amamantar es si estás cursando un embarazo de riesgo. Si tu embarazo no es de riesgo, por lo general, los médicos sostienen que no es necesario abandonar la lactancia materna. No obstante, cuando exista sangrado o amenaza de parto prematuro, se suele recomendar dejar de amamantar.

5. Citomegalovirus

Los datos al respecto de si puedes amamantar si eres portadora del citomegalovirus son controvertidos. Algunos estudios señalan que la transmisión de este virus a través de la leche materna podría causar severos daños en bebés prematuros. Sin embargo, no hay información concluyente.

Las investigaciones señalan que congelar la leche materna podría ayudar a desactivar el virus y permitir que el pequeño se alimente sin peligro. Consulta con tu médico al respecto.

6. Situaciones en las que no puedes amamantar: Consumo de medicamentos
La ingesta habitual de determinadas drogas se considera incompatible con la manutención de la lactancia materna. Este es el caso de aquellas personas que toman ansiolíticos, medicamentos antirretrovirales, medicamentos para la migraña o somníferos. Lo mismo sucede con la quimioterapia.

Consulta con el especialista para obtener una opinión informada y adecuada de tu situación personal.

7. Adicciones

La adicción al alcohol y a las drogas son dos situaciones en las que no puedes amamantar. De hecho, se aconseja abandonar el consumo de alcohol y drogas incluso antes de buscar el embarazo.

 

Enfermedades que no impiden la lactancia

Exceptuando las enfermedades mencionadas anteriormente, las demás enfermedades no impidirían la lactancia materna a menos que existiese contraindicación médica. Consulta con tu médico si padeces alguna de las siguientes enfermedades:

Hepatitis: los virus de la hepatitis B y C no se transmiten a través de la leche materna. En el primer caso, cuando la madre es portadora, el recién nacido suele recibir la vacuna contra la enfermedad y la inmunoglobulina específica para evitar su contagio.

Mal de Chagas: los datos al respecto no son concluyentes pero los últimos estudios de la OMS señalan que no debería suspenderse la lactancia por parte de madres chagásicas.

Mastitis: la inflamación de la glándula mamaria es bastante habitual en madres lactantes. No debe suspenderse la lactancia, de hecho, la succión del bebé ayuda a la resolución del malestar.

Tuberculosis: según datos de la Asociación Española de Pediatría, la lactancia no estaría contraindicada.

Varicela: por lo general, los médicos suelen sugerir que se continúe con el amamantamiento y se vigila al recién nacido. De hecho, es posible administrarle al pequeño inmunogammaglobulina antivaricela.

Operación de senos: si te has realizado una cirugía de senos, ya sea para agrandarlos o aminorarlos, puedes amamantar sin problemas. Eso sí, la producción de leche puede llegar a variar de una mujer a otra.