Se trata de una planta muy popular en la gastronomía de la Polinesia Francesa, se suele consumir la raíz, hojas y su tubérculo que recibe el mismo nombre de taro y ha adquirido gran fama en todo el mundo. El taro se debe consumir cocido, pues crudo resulta tóxico, por eso al prepararlo se debe retirar la corteza cuidadosamente, posteriormente se puede utilizar para recetas frías, horneadas, asados o al vapor.

El color del taro suele depender del lugar donde sea cultivado, puede ser blanco, rosa o morado, este último es el más conocido y consumido justamente porque le brinda ese peculiar tono entre morado y lavanda a las recetas.

También se conoce como malanga y aunque anteriormente se utilizaba para preparar sopas y estofados, actualmente se usa mucho para preparar bebidas y helados. Además de su peculiar color, su sabor es muy ligero, muchos lo describen como una mezcla de nuez, vainilla, camote y un delicioso toque floral.

El taro en polvo es perfecto para preparar bebidas calientes y frías.

BENEFICIOS DEL TARO
Mejora la digestión, combate el estreñimiento.
Su alto contenido en fibra dietética regula la insulina y la glucosa en la sangre.
Reduce el riesgo de diabetes.
Es bueno para la salud visual.
Su vitamina C contribuye al buen funcionamiento del sistema inmune.
Alivia el estrés.
Reduce la presión arterial, gracias a que su potasio relaja venas y vasos sanguíneos.
Aporta una buena cantidad de antioxidantes que combaten el daño de los radicales libres.
Mejora la circulación de la sangre.
Es rico en minerales como calcio y hierro, por lo que ayuda prevenir la anemia.
¿CÓMO UTILIZARLO?
Si bien puedes comprar el tubérculo, pelarlo y cocinarlo para añadirlo a tus recetas, la forma más práctica de utilizarlo es en polvo.

Este puedes encontrarlo en las tiendas de autoservicio o en tiendas de productos naturistas, y puedes usarlo para preparar, té, smoothies, licuados y diferentes postre