Las moléculas del mentol en la menta y capsicina en los chiles afectan al sistema de receptores sensoriales que controlan el tacto, la temperatura y el dolor.

“El sistema sensorial, es una compleja red de neuronas, algunas debajo de la piel pueden sentir diferentes sensaciones como el frío y el calor”, comentó Seok-Yong Lee, profesor de bioquímica en la Universidad de Duke para el medio Muy Interesante.

El potencial de acción de las moléculas es como un telegrama que manda un mensaje para activar a algunos de los receptores de frío en la lengua y así el cerebro interpreta razonablemente que la lengua esta muy fría.

Es decir, la molécula del mentol y la capsicina engañan al cuerpo para que sienta frío o calor.

Existe una teoría de que los ancestros de las plantas podrían haber comenzado a producir los químicos para disuadir a los depredadores, pues aquellas que producían estos compuestos podrían convertirse en alimento para otras especies.