La conexión emocional en la pareja es el puente de las relaciones felices y el ancla que hace el amor duradero. Comprensión, validación, confianza, buena comunicación y empatía; son muchos los nutrientes que definen esta dimensión y que de algún modo tienden a enriquecernos como personas más allá de la propia relación con el ser amado.

Al fin y al cabo, entender de emociones es comprender lo que somos. A menudo, en nuestro día a día solemos comentar aquello de «siento que no tengo conexión con tal persona». Pocas cosas son tan frustrantes como no percibir esa armonía en el universo emocional.

Necesitamos ser comprendidos

El ser humano necesita sentirse comprendido; todos anhelamos que las personas que nos rodean sean conscientes de nuestros sentimientos y necesidades. Como bien señala Daniel Goleman en su ya célebre libro “Inteligencia emocional”, el arte de las relaciones se basa, en buena medida, en la habilidad para relacionarnos adecuadamente a través de las emociones.

Si no percibimos esta competencia en nuestros amigos o familiares, duele. Sin embargo, donde más sufrimiento podemos encontrar es a nivel de pareja. Si queremos construir vínculos felices, seguros y enriquecedores con el ser amado es imprescindible dominar esta materia de la vida. Conectar desde el corazón y con inteligencia es sencillo si dominamos una serie de dimensiones.

La conexión emocional en la pareja: ¿en qué consiste?

¿Qué significa sentirse conectado con alguien? Esta es la primera pregunta que nos viene a la mente cuando hablamos de la conexión emocional en la pareja.

Podríamos decir que esta dimensión parte siempre de un hecho indiscutible: la preocupación mutua. La preocupación y el interés es la base de todo vínculo saludable porque a partir de él surgen las voluntades, los compromisos, la necesidad de mejorar para dar lo mejor de uno a la otra persona.

John Gottman, investigador clínico y uno de los psicólogos más reconocidos en la comprensión de las relaciones afectivas, señala algo muy interesante en su libro “Las 7 reglas de oro para que la relación de pareja funcione”. Para que ese vínculo sea satisfactorio, necesitamos sentir que el otro se preocupa por nosotros. Ese apoyo y ese sentimiento es el que nos ayuda a superar todo obstáculo.

La conexión emocional entre dos personas no parte solo del amor. Es más, el amor no es la respuesta a cada situación ni a cada problema. Así, la persona que no controla sus emociones y que se deja llevar por los enfados, la ira o los celos solo traerá sufrimiento a la relación.

La pareja que se ama mucho, pero que sabe cómo comunicarse, no durará demasiado. Es un tema de salud mental el hecho de conocer los componentes de la conexión emocional. Descubramos sus claves.

Siento lo que tú sientes (empatía)

¿Qué serían de nuestras relaciones sin el anclaje de la empatía? Es posible que no hubiéramos sobrevivido como especie. Porque comprender las emociones y realidades internas del otro nos ayuda a regular el comportamiento. Actuamos, apoyamos, reconfortamos y afianzamos vínculos para sentirnos más seguros.

Sentir que entiendes lo que yo siento me alivia y me une a ti. Es más, entender qué emociones hay detrás de tus palabras, de tu tono de voz y comportamientos me permite ir en tu ayuda o brindarte mi apoyo para solucionar cualquier problema. Pocas cosas son tan esenciales en esa conexión emocional en la pareja.

Ese refugio que nos une y que es solo nuestro (complicidad)

Como señalaba la escritora francesa Marguerite Yourcenar: “existe entre nosotros algo mejor que un amor: la complicidad“. Es ella la que traza ese hilo dorado entre dos personas que se quieren. Ser cómplices es como vivir en un refugio en el que se disfruta de un mundo infinito de coincidencias, de valores semejantes y de intereses mutuos. Es comprenderse sin palabras y hablarse a través de la mirada.

Te hablo y me escuchas, me hablas y solucionamos cualquier problema (comunicación emocional)

Trabajos de investigación, como los realizados en la Universidad Alliant de San Diego (Estados Unidos) inciden en algo interesante. En la práctica clínica con los problemas de pareja, hay un elemento que actúa como desencadenante de la mayoría de problemas: la mala comunicación emocional.

A veces no escuchamos. Otras, nos dejamos llevar por nuestras emociones para acabar diciendo cosas de las que nos arrepentimos. Hay quien hace costra, quien se ahoga en los silencios y rencores por no saber comunicar, por esperar a que el otro adivine lo que le sucede. Tengámoslo claro: dominar la comunicación es un pilar fundamental en la conexión emocional en la pareja.

Estás a mi lado cuando te necesito (apego seguro)

Construir un apego seguro es la bisagra de las relaciones felices. Las personas necesitamos sentirnos vinculadas a alguien que nos quiere, que se preocupa por nosotros. Alguien que, a su vez, no atosiga ni busca controlarnos.

El amor auténtico es aquel que deja ser, ese en el que somos dos personas libres e independientes unidas por un mismo propósito. Sentir un apego emocional seguro integra los siguientes procesos:

Saber que la otra persona es accesible. Cuando la necesitemos estará ahí.

El ser amado es alguien en quien podemos confiar plenamente. Alguien que siempre deseará y buscará lo mejor para nosotros.

El apego seguro y la conexión emocional en la pareja parte también de saber que el ser amado se preocupa siempre por nosotros. Es una persona que se alegrará de nuestra felicidad, que sentirá nuestras tristezas, que buscará apagar nuestros miedos.

Trabajar la conexión emocional en la pareja

Para concluir, solo cabe destacar un aspecto. Construir una relación basada en la conexión emocional requiere esfuerzos y compromisos. Es una labor cotidiana que atiende los detalles grandes y pequeños, que sabe estar presente y que tiene perspectivas de futuro. Pensemos en ello.