Para el cierre perfecto de la cena de Navidad, te traemos un postre súper rico que será inolvidable. Prepara esta gelatina navideña con frutas y vino tinto.

Origen de la cena navideña
Antes del Siglo IV no se había determinado con exactitud el nacimiento de Cristo. De hecho, se tiene registro de que se llegó a celebrar en distintas fechas: 6 de enero, septiembre e incluso en mayo.

Fue hasta el año 354 que el Papa Liberio decretó el 25 de diciembre como fecha oficial para celebrar la Navidad, debido a que varias festividades paganas coincidían en este día. Fue entonces en que comenzaron a realizarse banquetes y festejos, sin embargo, no había un concepto de comida típica para tales fechas.

Poco a poco y con el paso del tiempo, se fueron creando platillos especiales para la Navidad, tales como el turrón, el lomo de cerdo o la preparación de distintas aves.

Relatos del s. XIX revelan que la Nochebuena en México se celebraba tal y como la conocemos actualmente: las calles se adornaban con luces, se celebraba la famosa misa de aguinaldo y se cantaban villancicos, especialmente durante el arrullo al Niño Jesús.

Ingredientes:
CANTIDAD INGREDIENTE
2 sobres de gelatina de fresa
4 tazas de agua
1 lata de cubos de piñas en almíbar
1 lata de cubos de duraznos en almíbar
300 gram de ciruelas pasas sin hueso
1 taza de vino tinto
Nuez para decorar

Modo de preparación:

Abre las latas de piñas y duraznos, cuela el almíbar y reserva.
Pon a hervir las 4 tazas de agua y diluye los sobres de gelatina de fresa.
En una olla pequeña pon a calentar el vino tinto, el almíbar y las ciruelas pasa. Sube el fuego y calienta hasta que las ciruelas se suavicen.
En un tazón mezcla la gelatina de fresa y la mezcla de vino.
Vierte en un molde para gelatina.
Añade los trozos de piña y durazno.
Refrigera por 1 hora.
Desmolda con cuidado y decora con nuez.