De las últimas pruebas que se realizan, antes del parto, se encuentra la detección del estreptococo positivo.

La vagina tiene una amplia flora bacteriana o microbiota vaginal, cuya función es protegernos de gérmenes dañinos para nuestro organismo. Dentro de esta flora puede encontrarse el Streptococcus agalactiae o Strecoccus ß-hemolíticus.

La presencia del estreptococo en nuestro organismo no suele cursar con sintomatología ni signos que nos puedan hacer sospechar de su presencia. Sólo en ciertas situaciones, como en el embarazo, debemos conocer de su existencia para poder adaptar los protocolos de actuación.

Cómo saber si tengo el estreptococo positivo

Durante el embarazo se realizan pruebas de seguimiento para la valoración de un embarazo saludable y con bajos riesgos para el bebé y para la madre. Dentro de las mismas, se encuentran generalmente analíticas de sangre, ecografías y la prueba de detección de estreptococo positivo.

El seguimiento del embarazo en los dos primeros trimestres se centra en el adecuado desarrollo del bebé y en el estado general de salud de la madre. En el tercer trimestre, muchas de las pruebas están dirigidas hacia el proceso de parto y aportar la mayor información para reducir riesgos.

Alrededor de la semana 35, se tendrá una cita con la matrona o con el ginecólogo para la valoración del estado de salud y para la realización de la prueba de detección de estreptococo positivo.

Para poder detectar la presencia de la bacteria, se precisa obtener una muestra del flujo vaginal con un hisopo. Éste es un bastoncillo acabado en puntas de algodón. La técnica es rápida e indolora.

Qué tengo que hacer para reducir riesgos

El Streptococcus agalactiae forma parte de la flora normal de nuestro tracto gastrointestinal. Éste puede colonizar de forma esporádica nuestra vagina o nuestro tracto urinario. Además, en las mujeres embarazadas, aproximadamente entre un 15 % son portadoras.

No es posible prevenir la aparición de estreptococo positivo en la prueba de cultivo. Como hemos comentado, forma parte de la flora normal y eso supone que el organismo no lo identifica como patógeno (nocivo para el cuerpo) normalmente. En ciertas situaciones, hay que extremar la vigilancia.

En el momento del parto, el recién nacido puede contagiarse por la bacteria y esto supondría un riesgo de infección. Los profesionales sanitarios cuentan con recursos y protocolos para reducir los riesgos de contagio. Debido a ello, es muy importante que las mujeres portadoras de la bacteria informen de la situación al llegar al hospital.

El resultado tarda aproximadamente una semana y llegará a la consulta del profesional sanitario que ha realizado la prueba. Es importante tener el resultado antes de acudir al hospital para ser atendido en el parto.

La hoja de seguimiento del embarazo debe acompañaros cada vez que vayáis al hospital. En dicha hoja, los profesionales sanitarios anotan los resultados de todas las pruebas que deben practicarse. Podréis ver un apartado donde aparecen las siglas SGB o Streptococcus agalactiae. De esta forma, se anotará si la prueba es negativa o positiva.

Ante la aparición de un resultado con estreptococo positivo, se pone un marcha un protocolo de actuación. Los protocolos de actuación los diseña cada hospital según sus prácticas clínicas. La actuación más frecuente es la siguiente:

Se precisa canalizar una vía periférica. Tener una forma de acceder al sistema sanguíneo fácilmente ayuda a la práctica clínica. Se recomienda que la vía se coloque en una zona donde no haya flexión del brazo. Esto favorece el movimiento libre posteriormente.
Es preciso conocer si existe algún tipo de alergia a algún medicamento, sobre todo a algún antibiótico. Si has tenido alguna reacción tras tomar antibiótico, debes informarlo.
Se administrará cada 4 ó 6 horas un antibiótico vía intravenosa (habitualmente se utiliza esta vía, aunque la oral también es útil) hasta el nacimiento del bebé.
Visitas del pediatra en días posteriores al nacimiento. Tras el parto, el pediatra visitará al recién nacido todos los días que esté ingresado. El objetivo es valorar el bienestar del bebé.
El objetivo principal de un seguimiento y un protocolo es reducir al máximo los posibles riesgos de contagio para el bebé. Tener conocimiento de los resultados de las pruebas, facilita las actuaciones a realizar por el personal sanitario.