El dolor de piernas es un motivo de consulta médica común a nivel mundial. El mismo puede aparecer mientras las personas descansan en la cama o el sofá, e incluso posterior a la actividad física. ¿Te interesa conocer cuáles son las causas del dolor de piernas en reposo? A continuación te contamos.

Las piernas están constituidas por una gran variedad de músculos, ligamentos, tendones, nervios y vasos sanguíneos. Estas son responsables de sostener al cuerpo y permitir el desplazamiento. En este sentido, el dolor de piernas en reposo puede ser resultado del daño o la afección de cualquiera de estas estructuras anatómicas.

Por lo general, la mala circulación, la compresión nerviosa y las várices son causas frecuentes de malestar en los miembros inferiores. En la mayoría de los casos, las dolencias aparecen luego de estar varias horas acostados o con las piernas elevadas. La evaluación profesional temprana ayuda a disminuir los síntomas de forma progresiva.

Causas de dolor de piernas en reposo

El dolor de piernas en reposo puede ser localizado o extenderse a lo largo de toda la extremidad. A menudo, este inicia como un calambre o una sensación de peso que aumenta de intensidad con el tiempo. Además, suele acompañarse de otros síntomas que facilitan la identificación de la enfermedad subyacente.

1. Enfermedad arterial periférica

La alteración del flujo sanguíneo es una de las causas más comunes del dolor de piernas en reposo. En la enfermedad arterial periférica existe un desequilibrio entre el aporte y la demanda de sangre en las extremidades. Por lo general, esta afección es resultado del estrechamiento de los vasos sanguíneos por placas de grasa.

Las personas con patología vascular suelen presentar calambres en las pantorrillas y los tobillos al caminar. En casos avanzados, el dolor se intensifica y aparece incluso al tener las piernas en reposo. Otros síntomas asociados a la obstrucción del flujo sanguíneo son los siguientes:

Entumecimiento y debilidad en las piernas.
Palidez y frialdad cutánea.
Piel brillante y seca.
Uñas amarillas y gruesas.

De igual forma, el dolor puede aparecer en cualquier momento del día, e incluso interrumpir el sueño. Estudios afirman que esta condición es más común en personas entre 40 y 60 años, con un riesgo 6 veces mayor en pacientes fumadores.

En casos de dolor en reposo de origen isquémico, es recomendable dejar colgar los pies de la cama o dar algunos pasos en la habitación para aliviar temporalmente el malestar. El tratamiento médico incluye el uso de aspirina y clopidogrel, así como la revascularización quirúrgica.

2. Insuficiencia venosa

La insuficiencia venosa es una enfermedad caracterizada por la dificultad de las venas para retornar la sangre desde las piernas hacia el corazón. En la mayoría de los casos, la dilatación venosa da origen a la aparición de várices y a cambios de coloración en la piel.

El dolor suele ser intenso y se acentúa cuando la persona pasa mucho tiempo sentada o de pie. De igual forma, los pacientes suelen manifestar hormigueo, calambres, pesadez e inflamación de los pies y los tobillos. En casos crónicos, existe un engrosamiento de la piel y tendencia a la formación de úlceras.

Algunos estudios recomiendan acostarse boca arriba con las piernas elevadas por 30 minutos para mejorar el retorno venoso y aliviar el dolor. Además, se deben evitar las situaciones de inmovilización de los miembros inferiores o mantenerse de pie por periodos prolongados.

El tratamiento médico conservador incluye el uso de medias compresivas y medicamentos venotónicos. De igual forma, la escleroterapia y el abordaje quirúrgico son opciones en casos avanzados de insuficiencia venosa.

3. Problemas musculares

Las piernas contienen algunos de los músculos más grandes y fuertes del cuerpo humano. Los mismos se encuentran sometidos a grandes niveles de tensión al caminar, correr o hacer ejercicio. Por tal motivo, es común el dolor de piernas en reposo como resultado del daño a la musculatura.

En la mayoría de los casos, la dolencia está focalizada en un punto de la pierna y se agrava al realizar un movimiento. La actividad física intensa suele dar lugar a pequeñas lesiones en la masa muscular que se manifiestan con dolor e inflamación. El malestar suele aparecer en la noche o en los días posteriores al ejercicio.

La tenosinovitis, la tendinitis y la miositis son otras causas habituales del dolor en las piernas durante el reposo. La aplicación de compresas frías y el uso de medicamentos antiinflamatorios suele aliviar el malestar. No obstante, si el dolor se agrava o persiste en el tiempo se debe buscar atención profesional.

4. Compresión ciática

La compresión del nervio ciático suele originar dolor, entumecimiento y hormigueo en la espalda, los glúteos y las piernas. En este sentido, la hernia discal, la fractura pélvica, la estenosis raquídea y algunos tumores son causas frecuentes de esta afección.

El dolor puede variar desde una molestia leve en reposo hasta una punzada intensa que dificulta el movimiento. El mismo suele extenderse desde el dorso, atravesar el muslo, continuando hasta la pantorrilla y la planta del pie. Además, es común la debilidad muscular en una o ambas piernas.

Las medidas de autocuidado incluyen la aplicación de compresas frías y calientes, evitar levantar objetos pesados y retomar la actividad física de forma progresiva. De igual forma, la fisioterapia y la infiltración con medicamentos analgésicos permite aliviar la sintomatología.

5. Problemas en las articulaciones

En algunos casos, el dolor de piernas en reposo es resultado de la inflamación de las articulaciones o artritis. El malestar suele acompañarse de rigidez de la articulación afectada y dificultada para caminar. La osteoartritis es la forma más común y está asociada al desgaste del cartílago por envejecimiento.

De igual manera, la gota y la artritis reumatoide son problemas articulares que se caracterizan por dolor, inflamación y enrojecimiento. Por lo general, la evaluación médica continua y el seguimiento terapéutico oportuno mejoran en gran medida la calidad de vida.

Los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como el ibuprofeno, y las compresas frías pueden ser útiles para aliviar el dolor. Además, se debe evitar el ejercicio físico excesivo o mantener la extremidad en una sola posición por mucho tiempo. La fisioterapia es fundamental en la recuperación progresiva de la enfermedad.

6. Crecimiento óseo

El crecimiento de los huesos puede originar malestar en las piernas de los niños y adolescentes durante su desarrollo. En la mayoría de los casos se presenta en el muslo, la pantorrilla, la rodilla y la parte anterior de la pierna. Afecta al 20 % de los niños entre 3 y 10 años.

El dolor suele aparecer en horas de la tarde y su duración varía de 10 a 30 minutos. Los episodios pueden ser intermitentes y reaparecer luego de un par de semanas. La aplicación de compresas tibias y los masajes con gel o crema en el área afectada alivian el malestar.

7. Embarazo

El dolor de piernas en reposo es un síntoma común en las mujeres embarazadas. Este es resultado de un aumento en el volumen sanguíneo de la madre por efecto de los altos niveles de estrógeno y progesterona. Por lo general, el malestar es similar al de las personas que padecen insuficiencia venosa.

Por otro lado, el aumento del tamaño del útero a partir del segundo trimestre del embarazo puede originar la compresión del nervio ciático. Además, también se pueden ver afectados grandes vasos, como la vena cava, lo que resulta en inflamación y calambres a nivel de los miembros inferiores.

Los médicos recomiendan realizar ejercicios de estiramiento de columna y acostarse boca arriba con los miembros inferiores elevados para aliviar el dolor de piernas en el embarazo. La dolencia y los calambres desaparecen un par de días luego del parto.

¿Cuándo buscar atención médica si hay dolor de piernas en reposo?
El dolor de piernas en reposo puede ser originado por múltiples afecciones. En este sentido, los profesionales de la salud son los únicos capacitados para identificar la causa subyacente y brindar el tratamiento más adecuado. Además, el abordaje temprano mejora el pronóstico de las personas y disminuye el riesgo a largo plazo.

En caso de que el dolor aumente de intensidad o aparezcan otros síntomas, se debe buscar atención de forma inmediata. Algunos signos de alarma incluyen fiebre, incapacidad para caminar y coloración negruzca de la piel.