Un diurético es una sustancia que ayuda a eliminar agua y electrolitos del organismo a través de la orina. Muchas personas también los denominan ‘píldoras de agua’. Es decir, actúan haciendo que los riñones liberen, principalmente, más sodio y más agua en la orina.

De esta manera, un diurético consigue disminuir la cantidad de líquido que circula por nuestros vasos sanguíneos. Así, se reduce la presión que la propia sangre ejerce sobre las paredes de los vasos.

Aunque mucha gente no lo sepa, un diurético no tiene por qué ser un medicamento. De hecho, hay numerosos alimentos que consiguen este mismo efecto de manera natural. Además, son muy útiles para tratar muchas patologías.

Por ejemplo, un diurético se puede utilizar en el tratamiento de la hipertensión o de la insuficiencia cardiaca. Por ello, en este artículo te explicamos todo lo que debes saber sobre ellos y para qué se suelen utilizar.

¿Cómo actúa un diurético?

Como ya hemos mencionado, en líneas generales, un diurético actúa haciendo que el riñón elimine más electrolitos y más agua por la orina. Al aumentar el flujo de orina, se consigue reducir el volumen sanguíneo total que circula por los vasos.

Es importante saber que existen diferentes tipos de diuréticos. Se clasifican en función de su mecanismo de acción. Esto permite una actuación mucho más eficaz cuando se utilizan para un tratamiento médico concreto. Principalmente, un diurético puede ser:

Tiazídico: impide que se reabsorba sodio y cloro en el riñón, por lo que reduce la cantidad de estos y de líquido en sangre. Además, estos son los únicos que permiten que los vasos sanguíneos se dilaten. Por ello, son los que se utilizan principalmente para tratar la hipertensión.

Ahorrador de potasio: actúa prácticamente igual que los anteriores. Sin embargo, evita que se pierda potasio por la orina. Esto es importante para ciertas enfermedades causadas por los desequilibrios de potasio.

Diurético de asa. Su mecanismo es similar a los tiazídicos y, de hecho, se suelen combinar. Se utilizan en tratamientos agudos por su alta efectividad para producir orina.

¿Para qué se utiliza un diurético?

Un diurético puede emplearse con multitud de fines. En primer lugar, se utilizan como medicamentos para tratar o mejorar ciertas enfermedades. Por ejemplo, se emplean en la insuficiencia cardiaca.

La insuficiencia cardíaca es una situación en la que el corazón no puede bombear la sangre oxigenada de forma eficiente a todas las partes del cuerpo. Conforme va pasando el tiempo, la sangre se va acumulando en ciertas zonas.

Esto hace que el líquido pase al tejido intersticial, como en los pulmones o las piernas. Por ello, al utilizar un diurético, se consigue reducir esta cantidad de líquido, lo que permite que el corazón vuelva a ser más eficaz.

Por otra parte, también se utilizan en muchas patologías del riñón, enfermedades hepáticas o para tratar edemas. Del mismo modo, es importante saber que son uno de los pilares del tratamiento de la hipertensión.

No obstante, no son pocas las personas que piensan que un diurético es útil para adelgazar. Esto no es así; los diuréticos ayudan a reducir la cantidad de líquido que se acumula, pero no queman la grasa.

Es cierto que, si los tomas, te verás menos hinchado y creerás estar más delgado; pero es a costa de perder líquidos, no la materia grasa que te sobra. De hecho, hacer esto puede ponerte en riesgo de deshidratación. No lo hagas sin consultar antes a un médico.

¿Qué alimentos son diuréticos?

Efectivamente, aunque no debes tomar medicamentos por tu cuenta, sí es recomendable añadir en la dieta alimentos que actúan de forma natural como diuréticos. Te ayudarán a eliminar el posible exceso de líquido y a mejorar la salud de tus riñones, siempre que lo hagas de manera equilibrada.

Algunos alimentos que sirven como diuréticos naturales son el apio, la remolacha, la pera o el pepino. Por supuesto, la sandía y los espárragos también cumplen esta función, como bien se dice popularmente. No olvides combinarlos con una correcta hidratación.