Los ojos son una de las partes más complejas de nuestro organismo. El sentido de la visión también lo es. Por ello, existen diferentes profesiones que se encargan tanto de la salud ocular como de las capacidades visuales. Entre dichos profesionales están el oftalmólogo y el optometrista.

El problema es que, a la hora de consultar, puede resultar difícil saber a quién hay que acudir según el problema. Por ello, en este artículo te explicamos cuáles son las principales diferencias entre ambos y a quién recurrir en cada caso.

¿Qué es un oftalmólogo y cuáles son sus funciones?

La oftalmología es una rama de la medicina. Por lo tanto, para ser oftalmólogo es necesario realizar la carrera de medicina que, de manera general, son seis años. Además, una vez acabada, se requiere una formación especializada en este ámbito.

De ahí que, para conseguir la especialidad, se necesiten en total un mínimo de 10 años de estudios. La función principal de estos profesionales se basa en diagnosticar y tratar enfermedades que afectan al ojo.

Además, uno de los aspectos fundamentales es que, al ser médicos, están capacitados para recetar medicamentos. Un ejemplo básico podría ser la conjuntivitis o cualquier otra infección ocular. El oftalmólogo sí tiene autoridad para prescribir antibióticos en el caso de que sean necesarios.

Del mismo modo, pueden intervenir quirúrgicamente diferentes problemas oculares. El hecho de que estudien el cuerpo en su conjunto hace que puedan reconocer problemas de salud que se expresan en los ojos pero que, en realidad, tienen su origen en otro lugar.

¿Cuándo debemos acudir al oftalmólogo?

Lo cierto es que el oftalmólogo puede encargarse no solo de las enfermedades oculares, sino que también puede realizar la graduación de la vista. Sin embargo, esta función es la especialidad del optometrista. Por ello, si se busca graduar, no se suele acudir al médico en primera instancia.

No obstante, es cierto que los defectos de visión, como la miopía o el astigmatismo, pueden requerir ser tratados por este profesional. Es el oftalmólogo el que está capacitado para intervenirlos quirúrgicamente.

Hay otra serie de problemas oculares que deben ser vistos por el médico. Por ejemplo, la presbicia, también llamada vista cansada. Consiste en que se pierde la nitidez de la visión cercana. Se asocia a la edad y suele aparecer a partir de los 40 años.

Las cataratas son otro motivo de consulta al oftalmólogo. Su tratamiento suele ser quirúrgico, por lo que requiere intervención. El glaucoma, que consiste en un aumento de la presión intraocular que daña la visión, es una situación similar.

Según un artículo publicado en los Archivos de la Sociedad Oftalmológica Hispano-Americana, las labores de estos médicos se extienden más allá. Por ejemplo, menciona que deben encargarse de controlar las enfermedades infecciosas que afectan al ojo.

¿Qué es un optometrista y cuáles son sus funciones?

Los optometristas u optómetras son también personas dedicadas a la salud ocular. Sin embargo, se trata de una carrera diferente a la medicina. Un optometrista se forma en el grado de óptica y optometría durante cuatro años.

En esta profesión se cumplen las funciones de diagnosticar y manejar los cambios de visión. Es decir, se encargan de realizar exámenes oculares, pruebas de vista y de corregir dichos defectos mediante lentes.

Además, también pueden ayudar a entrenar o a mejorar la adaptación visual. Educan al paciente para prevenir posibles anomalías visuales. Por ejemplo, tal y como explica un estudio de la Revista de salud pública de México, pueden otorgar claves para evitar la miopía.

La idea principal es que el optometrista realice una orientación diagnóstica de ciertas patologías. Después, el oftalmólogo puede encargarse de confirmarlo y tratarlo. Sería el caso de la correción quirúrgica de la miopía.

¿Cuándo debemos acudir al optometrista?

Al contrario que los oftalmólogos, el optometrista no tiene autoridad para recetar ningún medicamento ni realizar procesos quirúrgicos. Sin embargo, son los encargados de graduar la vista y de adaptar las gafas o las lentes. También pueden recomendar ciertas terapias visuales y ejercicios oculares.

Tal es así que, en caso de notar una disminución de la agudeza visual, quizás podamos iniciar nuestro recorrido diagnóstico con ellos. Nos practicarán pruebas para establecer el grado de afectación y, si hay datos para sospechar una alteración compleja, nos derivarán a un oftalmólogo.

¿Qué debemos recordar sobre el oftalmólogo y el optometrista?

La mayor diferencia entre ambos estriba en su formación. El oftalmólogo es médico, por lo cual puede imponer tratamientos específicos y realizar intervenciones. El optometrista, por su parte, se encarga más de solucionar los problemas de visión relacionados con la graduación de la misma.

Ambos están capacitados en áreas específicas y sabrán derivar hacia uno u otro dependiendo del caso particular. El inicio de la consulta debe valorarse en base a la complejidad de los síntomas que poseemos.